Este lunes la modelo y empresaria recibió a Alma, su segunda hija
A través del celular, se ocupó de asuntos relativos a Saloni, su centro de estética. No se puede parar la máquina, dice.
«Afortunadamente, todo salió bien», informa desde una cama hospitalaria Sandra Staniscia (45), después de convertirse en madre por segunda vez. La modelo y emprendedora argentina, casada con el ingeniero comercial José Barahona, recibió a Alma a las 14:46 horas de este lunes en la Clínica San Carlos de Apoquindo, en Santiago. La infante midió 48 centímetros y pesó 3,5 kilos.
«Me sentí mejor que en mi primera experiencia con Mía (su hija de dos años), quizás porque sabía a lo que venía? ahora estamos juntitas con mi guagua en la habitación», continúa ella, quien además de enfocarse en el nacimiento de su retoña, antes y después del parto, puso especial atención en otro tipo de tareas.
Por medio de su teléfono celular estuvo monitoreando todo lo relativo a Saloni (https://acortar.link/SwlqMn), el centro de estética integral inaugurado en Providencia durante octubre pasado que regenta. «Estuve hablando con la encargada y asistentes hasta en la sala de partos, jajajá. Le tuvieron que decir a mi marido que me sacara el teléfono y yo le decía al equipo médico tranquilas, eso no me estresa, no hacerlo me estresa más, jajajá», establece.
¿Por qué no se desconectó?
«La verdad es que cuando uno trabaja de forma independiente no puedes parar la máquina y uno sigue trabajando desde donde estés. Había trabajado todos estos días y el sábado fui por última vez de forma presencial».
¿Era necesario?
«Sí, igual trabajaba también desde casa, pero hay que pegarse una vuelta siempre en el local. De hecho, el sábado me reconocieron eso. Resulta que ese día estábamos premiando a la profesional del mes, estábamos en eso cuando la encargada pidió un aplauso para mí. Todavía está acá, igual que con Mía (su primera hija), estuvo hasta el último día».
¿Y qué le dijeron?
«Jajajá, las chicas decían, ya, anda a tu casa, no sé qué. Y sí, la verdad es que tenía que hacerlo».
¿Y su marido?
«Él ya me conoce, sabe que soy así. Lo único que me pedía era que no me estresara».
No paró nunca de trabajar.
«Es cierto, pero eso es una cosa que los independientes normalmente hacen. Y probablemente acá estaré hasta en la clínica hablando por teléfono y trabajando durante mi recuperación».
No pudo parto normal
Durante meses por medio de su perfil de Instagram (@sandyboquita), dedicado a contenidos relativos sobre maternidad, Sandra manifestó su deseo de tener un parto normal sin cesárea.
«Lo quería, pero se necesitaban ciertas condiciones que debían cumplirse, particularmente que la guagua fuera más chica», explica, agregando que ya para la semana 37 su bebé pesaba 3,4 kilos y medía 47 centímetros. «Ya venía grande la guagua, y el médico me explicó, que el envase era muy chico. Bajo ese escenario no pudo haber parto normal».


