La casa de Sergio Fernández se fue a negro debido a un temporal de viento y lluvia en Cañete
Su abogado explica que la empresa alega que su representado vive en una zona de conflicto mapuche.
El jueves 30 de octubre se cumplieron los 30 días de plazo que le dio la Corte de Apelaciones a Frontel para reponer el servicio eléctrico a Sergio Fernández Andueza (79 años). El abogado Francisco Herrera, de la Oficina Infraccional Penal de Concepción de la Corporación de Asistencia Judicial de Biobío (CAJ), explica que la empresa aún no se ha comunicado con su representado.
Fernández vive solo en una parcela que heredó de sus padres hace algunos años. Está en el camino rural Peleco, al lado del cruce de la carretera que une a Cañete con Tirúa. Es técnico mecánico jubilado y desde junio de 2022 no tiene luz. Una tormenta de viento y lluvia derribó un árbol que cayó sobre el tendido eléctrico.
Como consecuencia, hace tres años enfrenta las incomodidades que acarrea no contar con electricidad: tiene que ir a la casa de un vecino, que vive a un kilómetro, para cargar su celular y una batería adicional, y día por medio viaja ocho kilómetros a Cañete para abastecerse de productos que necesitan refrigeración. Como tampoco puede encender su televisor, la batería del teléfono la hace durar para ver las noticias. Eso se traduce en que pasa la mayor parte del tiempo incomunicado. Además, lava la ropa a mano.
Como si fuera poco, Fernández es diabético e insulino dependiente. «No puede inyectarse insulina, porque no tiene cómo refrigerarla. Entonces le dan Metformina para controlarlo, pero ese medicamente le provoca problemas estomacales», señala el abogado.
Herrera admira a su representado. «Es bien movido e ingenioso», afirma. Y da un ejemplo: «Cuando quiere ver las noticias pone su celular detrás de una lupa y así puede ver la pantalla más grande».
El tema es que el hombre se cansó de estas incomodidades. Primero, dice el abogado, intentó con la empresa eléctrica. «Le contestaron que como él vive en una zona de conflicto mapuche, los trabajos de reparación de Frontel deben hacerse con vigilancia policial. Entonces fue a Carabineros, pero allá le respondieron que Frontel debe solicitar su cooperación y que eso no ha ocurrido».
Después presentó reclamos ante la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, que ofició a Frontel para que repusiera el servicio. Sin embargo, la empresa nuevamente se defendió con que han restringido los operativos de sus brigadas técnicas, «como consecuencia de los graves hechos de violencia que se han producido en la zona y la falta de seguridad en Cañete, Tirúa y Contulmo».
El recurso
En abril de este año Francisco Herrera interpuso un recurso de protección ante la Corte de Apelaciones. En el escrito sumó otro antecedente. El mecánico jubilado vive a 100 metros del cruce del camino, que se encuentra permanentemente custodiado por Carabineros.
Frontel respondió en términos parecidos a los anteriores. Pero agregó que existe la posibilidad de reponer el servicio a través del predio de un vecino, quien pide a cambio de «esta servidumbre eléctrica» una compensación económica.
El 30 de septiembre pasado la Corte de Apelaciones falló a favor de Sergio Fernández. «La empresa eléctrica recurrida ha infringido su obligación legal de prestar un servicio continuo e ininterrumpido y, por ende, ha incurrido en una omisión no sólo ilegal sino arbitraria, puesto que no ha desplegado acción alguna para cumplir con su obligación», señala la sentencia.
El tribunal de alzada añade que la falta de electricidad «vulnera derechos asegurados por nuestra Constitución Política, ya que la integridad síquica y física del recurrente se ha visto alterada al carecer de un servicio básico por más de tres años».
Al momento de redactar esta nota, no fue posible hablar con el protagonista de esta historia, ya que su teléfono se encontraba con la batería descargada.


