Afirman que faltan al menos 141 millones de pesos de la cuenta corriente
Ella reconoció que tomó el dinero. Incluso hizo dos ofrecimientos para devolver el monto, que no aceptamos, cuenta Julián Martínez, ex vicepresidente del centro.
«Interpusimos a nombre del antiguo Centro de Padres una querella criminal contra la ex presidenta del centro, por los delitos de apropiación indebida y falsificación de instrumento privado», afirma Martínez.
La mujer fue presidenta del CPA en el mismo periodo de Julián Martínez. Él asevera que ella «se apropió de al menos 141 millones de pesos que pertenecían a las arcas del centro».
Las cuentas
El (IHC) pertenece a la Fundación Cristo Rey que agrupa a todos los colegios del Arzobispado de Concepción. Tiene dos cursos por nivel, desde Prekínder a Cuarto Medio, la mensualidad es de $285.000 y anualmente cada familia debe cancelar 25 mil pesos al CPA.
La desaparición del dinero quedó al descubierto en septiembre de este año, cuando la nueva directiva tuvo acceso a la cuenta corriente del banco. «En ese momento nos dimos cuenta de que sólo había $120.000. Nosotros calculábamos que debía haber al menos 170 millones porque además se vendió un terreno el 2015», asegura Diego Muñoz.
«Cuando pedimos al banco toda la información descubrimos que al Centro de Padres ingresaron durante estos años 171 millones de pesos y fracción y que se gastó casi la misma cantidad», agrega.
Muñoz es apoderado del colegio y abogado de la nueva directiva. Este martes 22 presentará otra querella criminal contra la ex presidenta del CPA en el Juzgado de Garantía de Concepción.
La confesión
Julián Martínez señala que enterarse de la situación «fue brutal. Nos vemos afectados en nuestra honra y dignidad».
¿En qué basan su acusación contra la ex presidenta?
«La primera semana de octubre hubo una confesión expresa de ella. Primero, ante mí. Luego, ante el rector del colegio y después ante la nueva directiva del CPA, reconociendo que tomó el dinero. Incluso hizo dos ofrecimientos para devolver el monto, que no aceptamos. Eso quedó registrado en dos actas».
¿Qué explicación dio?
«Ninguna. Tampoco dijo en que lo gastó. Literalmente respondió ‘Me mandé un ca… Yo fui'. Pero gastarse todo el dinero del centro, planificadamente, adulterando documentos, no es una simple embarrada».
Según Martínez, mientras él era vicepresidente, la cuenta corriente era manejada por su presidenta y por la tesorera. «Ellas tenían sus firmas registradas en el banco. Yo me encargaba de los asuntos jurídicos y de los asuntos públicos: de todo lo que tenía que ver con las asambleas, comunicaciones y negociaciones con el colegio y la fundación».
Dice que el dinero se maneja así: «Cuando se aprobaba un monto para una kermesse o para comprar los recuerdos de una licenciatura se giraba un cheque que era firmado por ambas. La presidenta los cobraba».
¿Cómo no se dieron cuenta de que faltaba cada vez más dinero de la cuenta corriente?
«Año a año la ex presidenta del CPA nos presentaba a la asamblea y al consejo de presidentes una cuenta de estado, en la que indicaba los ingresos, egresos, pagos y saldos. La información la respaldaba con cartolas y estados de cuenta del banco. Cuando nos dimos cuenta que faltaba ese dinero, descubrimos que esas cartolas y estados fueron adulterados de una manera bastante fina que no notamos durante años».
Anualmente el CPA recibe alrededor de cinco millones de pesos por el pago de la cuota anual de las familias. En 2015 Martínez, afirma, logró recuperar un terreno que pertenecía al colegio y que luego fue vendido en 105 millones de pesos.
«Ese dinero ingresó a las arcas del CPA. Estaba destinado a comprar un campo deportivo cerca de Concepción para las actividades deportivas de los estudiantes. Vimos varios terrenos, pero a ella no le gustaron. Luego vino la pandemia y el tema quedó detenido».
Los gastos
Diego Muñoz lleva casi un mes reuniendo información sobre la cuenta corriente del CPA. Indica que hasta el 2015 funcionaba con una tarjeta de débito: «Nos encontramos con numerosos giros de 200 mil pesos de cajeros del Casino Marina del Sol de Talcahuano».
En 2016 la cuenta comenzó a operar con cheques. «Los cheques se hacían a nombre de la ex presidenta del CPA, de su madre o de su pareja. En 2017 cobró cerca de 48 millones de pesos: en 2018, 24 millones; en 2019, 21 millones. Y así, sucesivamente. Incluso cobraba cheques durante las vacaciones de verano. Nosotros creemos que hubo también un actuar negligente de los otros integrantes de la directiva que no se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo», añade Muñoz.
¿Saben en qué gastó el dinero ?
«Vamos a pedir que investiguen sus cuentas personales. Porque si lo utilizó para adquirir vehículos o inmuebles se configura el delito de lavado de activos».
Contactada por LUN, la ex presidenta del Centro de Padres declinó referirse a la querella. «Disculpa, no voy a dar declaraciones. Estamos evaluando con el equipo de abogados la situación», respondió.


