Ingeniero acusado de matar a ladrón que entró a robar a su casa fue absuelto
Mario Soto dice que aún no está tranquilo. Quiere, junto a su familia, recuperar la normalidad.
«Hoy vuelvo a recuperar la confianza en los tribunales. Se hizo justicia», dice Mario Soto, tras salir del Tribunal Oral en lo Penal de Viña del Mar, como un hombre libre. El ingeniero en informática, que arriesgaba 15 años de cárcel por matar al ladrón que entró a robar a su casa en Villa Alemana la madrugada de Año Nuevo de 2020, fue absuelto del delito de homicidio simple en contra de Benjamín Pizarro (25), que le imputaba el Ministerio Público.
Esa noche Soto se encontró de frente con el delincuente y usó su arma debidamente inscrita. Según el relato del fiscal Sergio Morales, el acusado habría disparado por la espalda en contra de Pizarro en, a lo menos, cinco oportunidades.
Mientras regresa a su hogar sin la medida cautelar de arresto domiciliario que mantuvo por más de dos años, el ingeniero dice que los tres días de juicio fueron agotadores.
«Hoy (martes) trataba de seguir lo que decía el magistrado, pero no entendía. Recién cuando el abogado me dice: Mario, se acogió todo y se comprobó que lo que decíamos era cierto, supe que estaba absuelto. Pero fue un día de dulce y de agraz. En ese instante comenzó el caos en el tribunal con la familia de la persona gritando, amenazando e insultando. Para la familia de esta persona, lo que estaba haciendo su hijo o su hermano era correcto. Ellos como familia se defienden y eso es correcto, defender a la familia. El tema es que no les importa dañar a otros. Ahora mi señora, que está en la casa, recibió amenazas por mensaje».
¿Cuál fue el momento más duro del juicio, Mario?
«Hoy durante las amenazas y cuando declaró mi nieta. Esto es algo que tendría que haber pasado yo no más, verla a ella me emocionó. Después de que pasó todo, ellas me hicieron una tarjeta que decía que yo era su héroe. Yo por mis nietas no voy a dudar en dar mi vida y eso es lo que me preocupa ahora. ¿Por qué hay que seguir con este temor? Cuando la jueza me dio la oportunidad de hablar hoy lo único que le dije fue que ojalá hoy se termine este calvario. Solo se terminó una parte, la otra sigue: el calvario de las amenazas, de no poder recuperar la vida que teníamos. Perdimos demasiadas cosas: trabajo, salud, libertad. Necesitamos recuperar la normalidad».
El abogado Cristián Canifrou confirma que él y Mario Soto debieron salir del tribunal en un carro policial por seguridad. «Inmediatamente se pidió una medida de protección para él y su familia, que fue decretada por la Fiscalía de Villa Alemana».
La defensa
De forma unánime los tres jueces determinaron que se configuró la legítima defensa privilegiada ya que «quedó demostrado con holgura en el juicio oral que Benjamín Pizarro ingresó por escalamiento en dos oportunidades al domicilio del acusado con la intención de sustraer especies», leyó el juez redactor Manuel Muñoz.
«Aquella presunción opera cualquiera que sea el daño que se ocasione al agresor (?) esta expresión debe entenderse referida a que resulta irrelevante el problema del exceso en la reacción defensiva reclamado por el Ministerio Público», agrega el veredicto.
Respecto a la alegación del fiscal, vinculada a que la legítima defensa privilegiada no operaba en este caso, pues la reacción del acusado se produjo cuando el escalamiento ya se había verificado, el tribunal no la compartió y confirmó que conducta defensiva del enjuiciado se encontraba «justificada por el derecho». «Se basó en el justo temor de haberse expuesto a un mal mayor, él o su familia, especialmente considerando la presencia de dos menores de edad en el domicilio».


