Al comparar los dating shows, el de Mega va directo al grano, sin tanta cena con velas ni poemitas.
La noche de este miércoles no había restricción energética ni baja de voltaje, pero eso parecía al ver «La pieza oscura», dating show de Mega. La propuesta consiste en una serie de citas precisamente en una habitación en penumbras, la mayoría de ellas muy sugerentes, por no decir derechamente califas.Al cabo de estos escarceos al amparo de la oscuridad tres señoritas (que en pantalla no le hacen demasiado honor a ese apelativo) deciden con qué galanes se quedan. Algo parecido a «Next», pero más hardcore. Tipo «Amor ciego», pero directo al grano, sin tanta cena con velas ni poemitas que dan vergüenza ajena.
Coincide la irrupción de «La pieza oscura» con los tropezones que ha empezado a dar «40 ó 20», más que nada relacionado con el bajo rating que ha generado. Y he aquí un nuevo motivo para que Óscar Peña y sus tatas, además de Philippe Trillat y sus lolos, se pongan de verdad las pilas.
Es que el programa de Mega es al del 13 lo que «Mekano» era a «Rojo». Es decir, una apuesta más cruda y hormonal. Mientras el tío conductor hablaba de «los valores» que querían inculcarle a la juventud, en Mega Fernanda Brazz movía sus caderas al ritmo de «El baile del pescao» con una fiereza sólo comparable a la de un ser poseído por una fuerza extraterrenal.
Lo que «Yingo» significaba para las teleseries de TVN y el canal católico. Algo más adolescente y al hueso.
Un solo ejemplo para demostrar lo radicalmente opuestas que son estas dos instancias programáticas inspiradas en Cupido. En «40 ó 20» Jennifer Mayani se ofende, descompone y ruboriza porque uno de sus galanes (el ya eliminado Cristián Appelt) al presentarse ante ella por primera vez puso sus manos muy cerca de su cuerpo (sin llegar a tocarla, ojo).
En cambio en «La pieza oscura» todas las muchachas, con diferentes grados de intensidad, besaron a sus pretendientes. Incluso en el caso de Romina La Gambino (ver nota página 37) protagonizó dos verdaderos cogoteos bucales con uno de los participantes. Eso es demasiada competencia.


