Los celulares brillaron de lo lindo en la ceremonia del Congreso Pleno por el Bicentenario
Así se hizo república en el hemiciclo: parlamentarios sapeando a otros, precisiones por Pinochet y quejas porque el Presidente no los saludó.
Como somos un terruño aplicado y mateo, ayer Sebastián Piñera se encargó de que estas preclaras características empapaparan el quehacer público. Lo hizo después de Alejandra Sepúlveda, cabeza de la Cámara, y de Jorge Pizarro, el que manda en el Senado, en la sesión extraordinaria del Congreso Pleno para homenajear los 200 años de historia nacional.»Es tarea y responsabilidad de todos recuperar el respeto a la autoridad legítima y el aprecio ciudadano por la buena política», alentaba el Presidente con notable inspiración.
Se esperaba que muchos de los parlamentarios estuvieran con concentración de relojero. Las pailas. Un número considerable de legisladores estaban pegados posteando en Twitter, similar a lo visto en el Te Deum evangélico del domingo pasado, donde mientras los pastores exponían sus conceptos, los presentes -incluídos ministros- tuiteaban casi por autómata acto reflejo.
Esta nueva compulsión dio lugar a nuevas categorías de honorables tuiteros, que se ven obligados a hacer otra cosa cuando los discursos son infinitamente ceremoniosos (antes se quedaban dormidos).
Acusete cara de cohete
@FulvioRossiC sapea a un colega: «@lagosweber twuitea de manera frenetica». «@lagosweber replica: «Ojo se equivoca @FulvioRossiC he twiteado solo una vez». Qué importa, el senador pampino persiste en la copucha. Anote esta: «Delante mío Fidel Espinoza pide consejos a Alinco». ¿Asesorías de amor automotriz?
Mónica Rincón, linda y matea
Pese a la aparente desidia, siempre hay algún periodista atento a formar opinión. «Presidente Piñera dejó a Pinochet fuera como ex presidente no lo consideró porque con Bachelet serían 38 si lo hubiera considerado». Luego se explicaría. «Estoy constatando, no estoy opinando. (Yo tampoco creo que Pinochet haya sido Presidente)
No, no los moverán
Fin del discurso. Todos se ponen de pie a aplaudir, pero los ex mandatarios permanecen cómodos en sus asientos. La diputada @PepaHoffmann se enfurece. «De pésimo gusto!, todos aplaudiendo de pie menos los ex presidentes…el discurso estuvo extraordinario full republicano», dice María José.
Diputado Arenas exige saludo
Desde que entró el Presidente al salón plenario, el diputado Gonzalo Arenas exigía saludo y medalla por creerse «diputado bicentenario». Piñera no lo pescó, y este fue su desquite: «Ni saludo, ni medalla….. ILLKULEN !!!! (Enojado)», dice en mapudungun, lengua de un pueblo de moda que @senadornavarro había mencionado en 140 caracteres: «El Congreso Pleno con tribunas vacias. Periodistas, la orquesta y 6 #Mapuches rodeados de carabineros. Este #BICENTENARIO es sin ciudadanía».
-El ojito de KelAcaso influenciada por el temple cívico que está formando en refriegas políticas en su primer año de Derecho en la Universidad de Chile, la primera en saltar para acusar esta nueva manía tuitera fue Kel Calderón Argandoña, desde su cuenta de microblogging, : «Qué lástima la actitud de los presentes. ¿Se podrá contar a 10 despiertos o que no están metidos en su cel?».
-El discurso oficial se centró en el conflicto mapuche
Piñera se puso poeta11:07 de la mañana. En medio de un desorden escolar llega el Presidente Sebastián Piñera, acompañado por los presidentes del Senado y la Cámara. Se pide orden y parte la sesión, con la diputada Alejandra Sepúlveda, quien pide «perdón mil veces si es necesario», por no solucionar el conflicto mapuche en Chile.
Habla Piñera. Y lo primero que hace es saludar a los ex Presidentes de la República de la Concertación, en primera fila. «Su presencia vale más que mil palabras». Bachelet asiente con la cabeza. Frei cuchichea con Lagos y Aylwin medita.
El mandatario habla sobre la necesidad de mejorar la calidad de la democracia y dice estar preocupado por el desarrollo de Chile. También se pone poeta. Imposta la voz y parafrasea un pasaje de «La Araucana» de Alonso de Ercilla y Zúñiga, ese que define a los primeros habitantes de esta tierra como gente «tan soberbia, gallarda y belicosa, que no ha sido por rey jamás regida ni a extranjero dominio sometida». Así, habla de los mapuches en huelga. Los llama a deponer la medida. También habla del Golpe de Estado de 1973 y del período previo de Allende, lo que le traería fuertes críticas en la tarde. Luego entrega medallitas conmemorativas. Al turno de Bachelet, ella se gana un feroz aplauso


