Sepa los síntomas y tratamientos del lipedema, un mal que suele confundirse con la obesidad

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El 11% de las mujeres en el mundo lo padece

La enfermedad, que afecta a las extremidades, genera dolor y sensación de cansancio extremo.

Verónica Morales calcula que en sus 68 años ha visitado a unos ocho médicos para saber por qué sus piernas «son tan gordas, inflamadas y desproporcionadas en relación al resto de su cuerpo», y principalmente para aliviar el dolor y el cansancio que eso le provoca, al punto de caminar dos cuadras y no poder seguir.

«Me han dado no sé cuántas pastillas, me dicen que coma menos, que haga ejercicios, masajes, sesiones de kinesiología, pero nada me ha ayudado», relata la mujer que, el martes, supo que lo que padecía durante casi dos décadas era lipedema, una enfermedad que en general demora más de diez años en ser diagnosticada, y que suele confundirse con otras afecciones como obesidad o celulitis, debido a que uno de sus principales síntomas es el aumento en el volumen de piernas y brazos.

Recién en 2018 la OMS reconoció al lipedema como una patología hereditaria y crónica, cuyos pacientes son en un 90% mujeres. Actualmente afecta al 11% de la población femenina del mundo.

María Elsa Calderón, cirujana plástica de Clínica Alemana, Clínica Apoquindo y miembro del International Oncotherapies Institute (@ioilipedemachile), explica que el lipedema «es un acúmulo de grasa inflamatoria en las extremidades, principalmente en piernas de forma bilateral. No compromete cintura, ni tórax, ni cara, ni pies. Esta grasa tiene un origen genético, por lo que no responde a dietas ni al ejercicio. A las pacientes con lipedema muchas veces se las confundía con pacientes obesas o con pacientes con linfedema, que es otra patología que se da en una sola extremidad y es la inflamación ocasionada por una obstrucción del sistema linfático, una acumulación de la linfa o líquido con nutrientes».

¿De dónde viene esa grasa?

«En nuestro cuerpo tenemos grasa en todas partes de forma natural. Es un colchón de soporte que permite separar una estructura de otra. Si te alimentas mal y no tienes actividad física, esa grasa normal empieza a crecer, esa célula engorda, y si tú bajas de peso, esa célula se achica, pero en el lipedema las células de la grasa se multiplican y eso no debería pasar. Hay una hiperplasia, aparecen más células de las que debería haber».

¿Qué la gatilla?

«Los cambios hormonales como la primera menstruación, la menarquia, la ingesta de anticonceptivos, tras un embarazo y factores externos como el estrés. El comienzo va ligado a la carga genética de cada paciente y hasta ahora es algo que no se puede predecir».

Los principales síntomas de esta enfermedad son el dolor, la sensación de pesadez y piernas cansadas. «He tenido pacientes que dejaron de pasear a sus mascotas. Afecta tremendamente la calidad de vida. Un lipedema de grado 3 puede derivar en una paciente postrada. Como no se pueden levantar, no hacen ejercicio, la masa muscular se atrofia y la grasa buena se estanca y empeora la condición. También aparecen várices y arañitas vasculares, moretones. El calor hace que el dolor se amplifique», dice la doctora.

Tratamientos

La fisioterapeuta Ledda Pérez, dueña de IOI Lipedema Chile, agrega que el tratamiento conservador del lipedema «es integral y tiene que ver con desinflamar lo más posible la grasa. Eso se consigue con una dieta antiinflamatoria, sistemas de comprensión, ejercicios constantes de bajo impacto, drenaje linfático manual, ultrasonido, ondas de choque, entre otras técnicas. Luego, vienen las cirugías».

Las guías clínicas europeas aceptan dos tecnologías: una que usa vibración para soltar las células de grasa, que está en Chile desde hace unos años, y la Water Assisted Liposuction (Liposucción Asistida por Agua), que acaba de llegar a Chile, gracias a la gestión de Ledda Pérez.

«La Wal es liposucción asistida por agua en la que yo lanzo un chorro de agua a determinada presión y empiezo a liberar las células grasas, las que quedan flotando para después aspirarlas sin maltratar al resto de las células y tejidos. Sus ventajas son una mejor recuperación y una recidiva más lenta. Es una tecnología alemana, de hace 20 años, que se usa ampliamente en Europa», dice Calderón, única especialista certificada en Chile.

¿Es muy costosa, doctora?

«Está a un valor estándar de una liposucción normal. Pero se ofrece dentro de un programa integral de 3 a 6 meses. Se aborda la cirugía y el manejo pre y post operatorio y las terapias complementarias. Es un acompañamiento.

Lamentablemente aún no tiene código Fonasa y no lo cubren las isapres».

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