Marcelo Nilo comenzó a examinar diversas situaciones desde el sicoanálisis
¿Álvaro Ballero es celoso o envidioso? ¿Son los participantes histéricos?, son algunas de las preguntas que responde. Comencé a asociarlo con historias de mis pacientes, explica.
Marcelo Nilo reconoce que le gusta escribir y su señora sabe de ello. Es chileno y argumenta que su sonsonete argentino al hablar corresponde a sus 15 años viviendo en ese país donde se formó como sicólogo en la Universidad del Salvador y luego cursó un magíster en sicoanálisis en la U. John Kennedy. Vive en Concepción y usaba su Instagram (@ps.marcelonilourra) para dar su punto en situaciones cotidianas, pero su esposa le sugirió que podía comentar con sus conocimientos sobre el acontecer nacional, y él lo quiso cruzar con eso y con algo que veía en TV, el reality «¿Volverías con tu ex? 2» de Mega.
«Enganché con el reality, sé hasta cuántos capítulos han dado», cuenta él, quien lleva un mes analizando variadas escenas entre los truncados romances que llegaron al encierro. «Uno entiende que todo está pauteado, pero igual me llamó mucho la atención la masificación. ¿Por qué nos enganchamos? Porque son cosas que nos pasan. Creo que el reality es el fiel reflejo de lo que le pasa a las parejas que lo pasan mal, lo que pasa puertas adentro. La gente entiende que está armado, pero igual hay algo identificatorio en todo eso, algo más allá de lo que se ve en pantalla. Ha sido muy rico para los que hemos podido aprovechar de analizar y no sólo caer en la crítica mundana. Mirándolo comencé a asociarlo con historias de mis pacientes».
Una de las primeras escenas que le quedó dando vuelta fue cuando Luis Mateucci le indicó a Ludmila Ksenofontova que «él te envidia», en relación a su ex marido Álvaro Ballero. «Yo hago cursos, estaba dando uno sobre afectos y toqué el tema de la envidia. Y me sirvió mucho la frase de Mateucci porque no son necesariamente celos lo que Ballero siente por ella. Me pareció interesante y ahí escribí algo para hacer una diferenciación porque solemos decir: él es celoso. En la envidia uno busca que el otro no esté contento y eso no son celos. Cuando vi que la gente enganchó con este tema, encontré vetas en el programa y comencé a escribir desde ahí».
«Me interesa que se vea que esto no sólo le pasa a Ballero. Al verlo en TV uno puede tomar conciencia y quizás ver cómo está siendo criticado y darse cuenta que quizás alguien no veía su conducta como algo tan malo. En un post escribí ¿Cuántos Álvaros encontramos en Chile? Más allá que sea alguien del género masculino, pero ¿a cuántos le sucede esto de controlar, de imaginar de que se tiene la verdad? ¿De que yo sé lo que al otro le pasa y que quiero hacer daño con eso? ¿O saber que me quieren hacer daño con eso? Nos pasa como cultura, nos pasa a todos en mayor o menor grado, y podemos identificarnos con el agresor o con la víctima. Hay un juego en esto que Ballero, como personaje, muestra y que hay muchas personas a las que les pasó en silencio».
Hay una delgada línea entre comentar y diagnosticar.
«Eso que se presenta como conducta para el sicoanálisis tiene que ver como una posición mental. Uno no puede juzgar si Ballero es un mal tipo o no. Desde mi lugar no podría, primero porque no lo conozco, pero sí él muestra un personaje que todos tenemos cerca y que todos hemos sido un poco como él. Y también somos como Ludmila, nos quedamos callados, justificándonos y eso nos hace quedarnos. ¿Cuántas parejas se sostienen en querer demostrarle al otro que están equivocados? Como dice Maluma: ahí estamos felices los cuatro. Tú con la persona que tienes en tu mente, y yo con la persona que tengo en mi mente».
También ha ahondado en las discusiones entre Guarén (Valentina Torres) y Nicolás Solabarrieta, ex pololos que tienen diferentes versiones sobre lo sucedido. «En la tele ella se ve inquebrantable frente a los demás pero cuando ve a Nicolás y Flavia (Laos) juntos, llora y le dice a él que le contó cierta versión sobre lo que pasa con ella. Guarén se fija en los detalles: cómo él abraza a Flavia, cómo le hace cariño en el pie. Ella sostiene la relación (de ex) con Nicolás desde el sufrimiento, y yo me planteo desde el sicoanálisis si eso puede ser histeria, que no es consciente porque sé que no tengo que estar en ese lugar, pero me quedo igual. Ludmila y Ballero también lo tienen, él sabe que ella no lo quiere, pero insistió igual. Hay algo más fuerte que uno, más allá de que uno conscientemente sepa de que allí no va la cosa. A Guarén también le pasa, ella sabe que no quiere estar con Nicolás pero igual sigue interesada en él».
Otra pareja que Marcelo Nilo ha analizado es la de Yasmín Valdés y Mariano Brozincevic, quienes no se veían hace una década: «Él tiene claro que es un personaje, por un lado es malo y por otro es un monje, y ella es una mujer que se queda con ambos, sabe que es mujeriego pero ella tiene la fantasía femenina de que ella lo va a cambiar y que se puede sacrificar años para esto».


