Hace tres años, y después de pasar por varios rubros y emprendimientos, Erwin Padilla declara que puede vivir de la comedia y hace uno se mudó a Santiago desde su natal Concepción. Este viernes tiene su debut en certámenes televisados en el Festival del Huaso de Olmué (entradas disponibles https://acortar.link/nueeKD), que se transmite por TVN desde este jueves al domingo, y este martes asegura que está en calma.
Entre sus preparativos para El Patagual fue el tener shows previos hasta el miércoles. Este martes se presentaba en Copiapó y este miércoles en Palermo Teatro Bar. «Quise hacerlo así para llevar el viernes con la rutina fresquita, con la materia repasada. Lo que estoy presentando es lo que se verá el viernes, ahí esta rutina muere», asume el humorista.
La previa de Olmué también ha incluído asesorarse con fonoaudiólogo para cuidar su voz, por lo que este lunes se mostró soplando una manguera que termina en un vaso de agua que hacía burbujear. «Eso es para calentar la garganta y después enfriarla. He estado actuando harto, mis cuerdas vocales no descansan así que están fatigadas, y eso se nota, más que en la potencia de la voz, en sentir la garganta cansada. Y me pidieron que evitara alimentos muy picantes», para evitar la irritación, cuenta Padilla.
Desde la próxima semana ya comienza a presentarse con otra rutina, una gira de más de 20 fechas por Chile centrada en el sicólogo histérico y sin filtro con sus pacientes que desarrolla con éxito en redes sociales desde noviembre. Actualmente Padilla tiene 260.000 seguidores en Instagram y 129.000 en TikTok. «Ese show es con más interacción con el público, conversarles, sacarles algunas verdades», acota.
Entonces el sicólogo no estará en Olmué.
«No, porque estoy apostando mucho a lo que vengo haciendo, no quiero improvisar ni hacer nada que baje su calidad. Esta rutina, la actual, es muy buena, tiene momentos y la he preparado por un año. Lo del sicólogo nació dos días antes de que me anunciaran para Olmué (en noviembre pasado), así que igual es un producto nuevo y le daré prioridad al stand up».
¿Cómo está para el viernes?
«Sospechosamente tranquilo, yo mismo me sorprendo un poco por eso. De repente igual me cuestiono por qué estoy así pero yo creo que es porque confío en mi equipo, confío en lo que llevo, en mi trabajo, es un buen lugar para mostrarse de esta forma. Quizás los nervios me van a agarrar ese mismo día o antes de subirme al escenario. No estoy confiado, estoy alerta pero tranquilo».
¿Lo han aconsejado colegas que estuvieron en Olmué?
«Sí, de los chicos de El Sentido del Humor como Luis Slimming, Héctor Romero, Coronel Valverde, Vicho Viciani, Álex Ortiz, Chiqui Aguayo, Pame Leiva, Ignacio Socias y hace poco estuve con Felipe Avello. Me han dicho cosas bonitas, y el mejor consejo es que disfrute y viva la experiencia, que para esto he trabajado, que esté tranquilo. Que vaya y lo pase bien».
Sobre el personaje del sicólogo, de entrada aclara que él personalmente es «bien quisquilloso con mi vida privada, mis cosas son mías» y que el humor sobre esa profesión «nació de una idea antigua, pues antes ya intenté hacer un sicólogo, y un día, estaba probando mi algoritmo en redes sociales, y quise subir haciendo a uno de nuevo y le pusimos una intención honesta, y nunca pensamos que se iba a hacer viral», explica. Y el personaje se comenzó a retroalimentar del mismo público pues «la gente me comenzó a escribir, a contarme sus historias. Hay harta infidelidad y me sorprende el nivel de perdón que puede tener la gente, que se las han hecho todas y aún vuelven. Y también me escriben muchos sicólogos diciendo que soy su voz, que se desesperan con sus pacientes y que les gustaría gritarles de esa forma, y que les gustaría compartirme historias pero que por ética no pueden».