Sin ventanas y con teléfono satelital: las habitaciones de pánico que se construyen en Chile

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Refugios de seguridad están hechos para resistir balas, fuego y golpes por al menos 30 minutos

Fabricantes dicen que se pueden adaptar dormitorios, clósets o baños. También se hacen estructuras que se adosan a la casa.

Las alarmas ya dejaron de ser una novedad a la hora de asegurar casas y departamentos. Hoy se multiplican las opciones de puertas blindadas y llaves digitales y entra un nuevo elemento: las habitaciones de pánico, pequeños espacios donde resguardarse en caso de robo, secuestro o cualquier peligro.
Su funcionamiento se vio en el cine con la película «Panic room», protagonizada por Jodie Foster y Kristen Stewart.
En ella, una madre y su hija recurren a esta habitación cuando tres ladrones irrumpen en su cómoda casa en Nueva York para robar millonarios bonos en dólares, escondidos precisamente en ese recinto de seguridad. Está dotado de teléfono, puerta infranqueable y cámaras de vigilancia por donde pueden observar a los delincuentes.
En situaciones de la vida real, empresarios y políticos las tienen. Nicolás Maduro, por ejemplo, no alcanzó a llegar a su habitación de pánico cuando fue capturado por Estados Unidos.
«Las habitaciones de pánico son un concepto más bien nuevo en Chile. En Europa están bien desarrolladas, las contemplan desde el inicio de la construcción de una casa. Aunque tenemos la sensación de que la delincuencia está bastante fuerte, no está tan mala como en Colombia y Brasil, donde los tipos entran a matar», destaca Jesús Prats, gerente y fundador de la empresa de soluciones en seguridad Keyman.
En 2025, su firma fabricó cuatro recintos de este tipo. Explica que se pueden hacer de dos formas: adaptar cualquier espacio de la vivienda (como un baño, una pieza o un clóset) o construir uno de forma personalizada.
«Tiene que quedar como una bóveda bancaria para que las personas se puedan resguardar unas horas. Si se construye desde cero o se toma una habitación de la misma casa, el requisito es que las murallas o su armazón sean de concreto para resistir golpes o balas por un tiempo. No tiene sentido pensar en estar encerrado por varios días como si fuera un ataque nuclear, sino en un robo. Los delincuentes necesitan que el asalto dure el menor tiempo posible y no van a estar cuatro horas golpeando la puerta», dice.
A Magaly Poseck, socia y gerenta de la empresa de seguridad Security Doors, le han llegado pedidos para instalar en casas de campo y parcelas. Coincide en que se puede adaptar un espacio disponible con muros firmes y añade otro detalle: que esté al alcance de toda la familia para que todos sus integrantes puedan llegar a tiempo.
Aunque los muros sean de concreto, hay clientes que solicitan agregar planchas de acero para hacerlos más robustos. También pueden incorporarles un baño.
En cuanto a la puerta, Prats dice que se requiere una que resista balas y fuego por al menos 30 minutos. Además, se cierra solo por dentro, igual que las puertas de los aviones.

«Existen formas de abrirlas por fuera, pero eso solo lo sabe la empresa que hace la instalación», menciona.

Si el espacio tiene ventanas, se refuerzan con vidrios blindados.
«No lo recomiendo porque los ladrones pueden ver desde afuera y no es bueno tener conexión visual con ellos», precisa.
También se pueden añadir alarmas o algunas combinaciones, como que salga humo o gas lacrimógeno por fuera de la puerta.
Prats añade que deben contar con sistemas de comunicación con el exterior para pedir auxilio (pueden ser botones que activen un llamado a las autoridades o teléfonos satelitales).
«Y deben tener generadores de emergencia o baterías por si cortan la luz», añade.
Poseck recomienda dejar un kit de elementos básicos con reservas de agua y alimentos, además de un sofá para mayor comodidad.
Precios y dimensiones

La estructura más pequeña que ha fabricado Prats es de ocho metros cuadrados.

«Fue para resguardar a una persona, pero caben hasta tres. En general piden una habitación de unos 18 metros cuadrados con baño», plantea.
A partir de $2.000.000 se puede adaptar un espacio de la vivienda. Esto incluye la puerta blindada y un sistema de comunicación propio. Un encargo personalizado puede llegar fácilmente a $50.000.000, especialmente si hay que hacerlo en un subterráneo.
«Una habitación de ocho metros cuadrados que se adhirió a la casa y se cubrió con vegetación costó $12.000.000. Hicimos una pieza con doble fondo», asegura Prats.

Además de tener este espacio, la familia debe organizarse para saber cómo usarla ante una emergencia.
«Hay que entrenar y saber qué hacer en ciertas situaciones. Ante el peligro, hay personas que se ponen muy nerviosas mientras otras reaccionan con más tranquilidad. Si ocurre un hecho, las personas deben saber que tienen que ir directo a este lugar y ojalá designen a alguien encargado, por ejemplo, de cerrar la puerta. Si no hay preparación, todo puede ser un caos», añade.

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