Cuesta $ 8.300 al mes y sólo requiere un celular con GPS. El programa anuncia el fin de los cimarreros.
Este es el mejor invento para la tranquilidad de los padres y el peor para los hijos inquietos y buenos para vagabundear.
Se trata del servicio de GPS móvil que presta la empresa Inteliworks, que permite a los papás, desde la casa o la oficina, saber en tiempo real el punto exacto donde se encuentran sus hijos.
El producto, que anuncia el fin de las noches en vela de las madres, sólo requiere de un celular con GPS para funcionar.
«Técnicamente la aplicación lee las coordenadas del GPS del celular y lo envía por Internet a un servidor, donde el usuario ingresa con una clave, lo que le permite saber el lugar en que está el equipo. Además permite un seguimiento histórico de los lugares por donde el celular se ha paseado en los últimos 30 días», explica José Gregorio Argomedo, gerente de sistemas de Inteliworks.
En la práctica, el papá que se encuentra en la oficina o la mamá que está en su casa, puede ver en la pantalla de su computador un mapa de la ciudad de residencia donde aparece punto por punto la trayectoria que ha seguido el vástago.
«Yo lo uso con mi hija de 17 años y con mi nana cuando sale con los niños chicos. Desde la oficina me conecto y veo en la pantalla el lugar exacto donde están. Esto me da mucha tranquilidad cuando mis hijos están afuera», explica el ingeniero Juan Francisco Valenzuela, usuario del servicio.
Además del trayecto, el programa, que cuesta 0,30 UF mensuales, puede mostrar la velocidad con la que se mueve quien carga el celular. «Se puede saber qué tan rápido se mueve el furgón escolar que lleva a los hijos al colegio. Si va a exceso de velocidad el programa envía un mail al padre avisándole», explica José Pichara, gerente comercial de Inteliworks.
Como si todas estas precauciones no fueran suficientes, también se pueden crear zonas geográficas circunscritas para que el programa avise si el chico ingresó a ellas.
«En este caso, si el niño traspasa o entra a esos lugares, se envía otro correo informándole al padre».
Esta última prestación anuncia el fin una de las más caras tradiciones republicanas: la cimarra. El padre podrá ver en su pantalla si el niño entró o no al colegio.


