El tenista nacional superó a Flavio Cobolli en cinco sets y se metió por primera vez en tercera ronda de un Grand Slam
El número 1 de Chile se abrazó con su equipo luego de casi cuatro horas de juego. Fue un partido durísimo, él no aflojó nunca, dijo. En los últimos puntos, entró determinado a cerrar, apunta el analista Ariel Román.
Tres horas y 53 minutos demoró Alejandro Tabilo (19° del ranking ATP) en vencer al italiano Flavio Cobolli (48°) en cinco sets, por 7/6, 7/6, 4/6, 4/6 y 6/4. El tenista número 1 de Chile logró en Wimbledon su sexto triunfo consecutivo en pasto y se metió por primera vez a tercera ronda de un Grand Slam.
«Que haya podido sacar este partido en cuatro horas da cuenta de que está muy bien físicamente y de cabeza. Nunca se echó a morir, nunca hizo una expresión de enojo o de molestia, y eso es algo que Ale demuestra muy bien, que está tratando de ser positivo», comenta Ariel Román, editor del sitio especializado Séptimo Game, quien pudo presenciar el encuentro en el court 14 del All England Club de Londres.
El tenista italiano se había convertido en la bestia negra de los chilenos este año: venció dos veces a Nicolás Jarry, una de ellas luego de remontar un match point en el Abierto de Australia, y le ganó a Alejandro Tabilo en primera ronda del Masters 1000 de Madrid, para luego superar en segunda ronda a Jarry otra vez.
«Fue un partido durísimo, él no aflojó nunca. En el segundo set sentí el cuerpo un poquito más cansado, pero feliz de que pude sacar este partido adelante, especialmente viniendo de Madrid, donde me ganó. Al principio no fue tanto la parte física, sino mental, de tantos partidos, tanta competencia, y agota un poco. Menos mal que físicamente pudimos aguantar al final, y también en la parte mental, para poder seguir firme. Fue increíble», dijo Tabilo a ESPN.
«Tabilo ni nadie del equipo pensó que el partido iba a ser a tres sets, que sería fácil. Yo estaba sentado muy cerca de su entrenador y pude ver cómo Alejandro hablaba con él («me siento bien, estoy jugando bien»), le decía. O, por ejemplo, cuando ganó el segundo set decía «no, todavía no ha pasado nada, vamos de nuevo, hay que seguir». Estaba muy tranquilo, siempre con mucha calma», relata Ariel Román.
Sin embargo, el analista de tenis dice que pudo observar un momento de bajón en el ánimo del chileno, cuando perdió dos sets seguidos después de ir 2-0 arriba. «Cuando no le salían las cosas y Cobolli se mostraba superior, Alejandro se empezó a sentir incómodo, se veía un poco más frustrado en sus expresiones», cuenta Román.
En ese momento fueron claves las indicaciones y gritos de ánimo de su coach, Horacio Matta. «Horacio le daba algunas instrucciones, Alejandro las seguía al pie de la letra y daban resultados positivos. Su equipo fue en todo momento muy positivo con él, fue un apoyo que le permitió mantenerse bien anímicamente. Esos detalles que a veces son muy mínimos, en un partido de tenis tan parejo como el de hoy, hacen la diferencia», afirma el analista.
El sicólogo deportivo del IND región del Maule, Guillermo Cáceres, explica la importancia del apoyo de los cercanos en un deporte como el tenis. «Cuando un deportista está con una merma en lo emocional, en la autoconfianza, se apoya en las personas significativas para estabilizar sus emociones y su confianza. Y eso trasciende la sicología del deporte, es un concepto clave en la sicología en general. Cada uno tiene personas significativas distintas en su vida. Pueden ser la familia, el entrenador, o un compañero con el que se lleven bien. La familia puede ser muy importante antes de la competencia y el entrenador en la competencia misma, por ejemplo», dice el profesional.
Y así mismo le sirvió a Tabilo, según pudo ver Román: «En los últimos puntos, Alejandro entró determinado a cerrar. En el último juego metió dos tiros ganadores para quedar 0-30 y con eso le puso toda la presión al rival. Así pudo generarse dos match points y, con un poquito de ayuda de Cobolli que hizo una doble falta en el match point, ganó».
Después de sellar su victoria, Tabilo se fundió en un abrazo grupal con su coach, Horacio Matta, con su novia Malena de Lorenzo y con todo su equipo de trabajo, incluido su kinesiólogo Ignacio Guajardo, y su compañero de dobles, el ecuatoriano Diego Hidalgo. «Llevan tres semanas trabajando juntos con Horacio Matta, pero se entienden muy bien», acota Román.-


