Cuando los veo cerca de los autos me pongo nerviosa, cuenta la actriz, quien llegó de México a Santiago
De pequeña, perdió dos mascotas por atropellos. Son cosas insuperables cuando uno es niño, aunque ahora tampoco lo superaría, dice.
Tanza Varela se instaló en Santiago hace tres meses. Llegó desde Ciudad de México con su marido, sus dos hijos, dos gatos (Jesús y José) y su perra mini salchicha, Estrella.
«Lo más pesado fue el viaje, que es bastante duro para los animales. Pero cuando arrendé esta casa lo hice pensando en la comodidad de ellos», cuenta la actriz y artista plástica.
Los primeros días los animales estuvieron caminando raro, Varela cree que por lo apretado del avión y el estrés. Los veía adoloridos.
Cuando se instalaron en la nueva casa, en la comuna de La Reina, el cambio fue evidente. En el departamento mexicano, los gatos peleaban entre ellos y acá se hicieron más sociables. La perra empezó a correr por el pasto, aunque al principio tiritaba con el frío. Ahora tiene un clóset con polerones, parkas y un abrigo de Condorito que le regalaron y que usa incluso dentro de la casa.
Los gatos, sin embargo, siguen comportándose como si vivieran en departamento. No cruzan la reja ni exploran más allá, ni siquiera durante agosto.
«No son de esos gatos que se desaparecen dos días. Duermen en la cuna de mi hija o entre las cobijas», cuenta Varela.
Y aunque tienen más espacio, asegura que se nota que están acostumbrados a un espacio acotado.
De todos modos, ella está atenta a cualquier cambio. Si sale a dejar algo al auto y los ve cerca, los mete de vuelta a la casa, por ejemplo.
«Me da cosa que no sepan cuidarse. Creo que me costó más a mí que a ellos adaptarme a esta nueva dinámica», asegura.
Su ansiedad no es gratuita: cuando era niña, dos gatos suyos murieron atropellados.
Usted dice que son gatos de departamento, ¿qué es lo que implica eso?
«Que tienen muchas más limitaciones. Cuando vives en una casa, los gatos son mucho más libres, tienen otro estilo de vida. Por ejemplo, una vecina dijo en el chat del condominio que había un gato blanco en la basura y mi marido pensó que era nuestro gato. Pero yo le dije: No, amor, ese gato no es el nuestro, el nuestro duerme con nosotros. Jamás se iría a un basurero a las tres de la mañana. Si bien disfrutan la naturaleza de nuestro hogar, se limitan solos. Ha sido más un cambio de estilo de vida que de país para ellos».
¿Le gustaría que sus gatos fueran más de exterior o los prefiere más caseros?
«No, ellos son así, criados de otra forma. Yo prefiero que sean gatitos más de interior, me da nervios que salgan. Cuando los veo cerca de los autos me pongo nerviosa. Me malviajo pensando que les puede pasar algo. Cuando uno es niño y atropellan a tu gato, no lo superas. Y yo pasé por eso dos veces. Soy aprensiva con mis animales».
¿Cómo fue ese accidente?
«Me crié con gatos toda la vida y en dos ocasiones unos vecinos atropellaron a nuestros gatos. Y para mí fue chocante, son cosas insuperables cuando uno es niño, aunque ahora tampoco lo superaría. Y eso de que los gatos se ponen detrás de la rueda de los autos me da terror. Más porque los míos no conocen mucho los autos».
Si es aprensiva, le acomoda más que sean de interior.
«Nací en Temuco, con gatos que salían y volvían dos días después, a las tres de la mañana, todos rasguñados. Pero ahora no: al lado de mi condominio hay otro condominio, sé que no van a cruzar para allá, aunque yo deje la reja abierta de mi jardín. Sé que no salen por más de un par de metros. Los cuido mucho, pero tampoco soy exageradamente estricta como para no dejarlos salir. Más bien voy, veo dónde andan, me preocupo en las noches que estén dentro de la casa. Y si salgo, no se puede quedar un gato afuera».
¿Y el perro igual es de casa?
«La Estrella es súper de casa, ella sí que es consentida. De hecho, las veces que la llevo al veterinario para que la bañen me dicen que es imposible bañarla, porque hace tremendo escándalo. Y me dijeron una vez que quizás en casa la regalonean mucho porque no aguanta que otras personas la toquen».
De interior y de exterior
Según la etóloga Ana Francisca Soto, no existe una distinción rígida entre «gatos de departamento» y «gatos de casa», aunque muchas personas usen esos términos para describir comportamientos distintos.
«Lo que influye realmente es el nivel de estimulación y las experiencias del animal», explica.
Un gato que ha vivido siempre en espacios cerrados puede ser completamente feliz si su entorno está enriquecido con rascadores, lugares en altura, juegos, ventanas seguras y buena interacción. Cambiarlo a una casa con patio no garantiza que saldrá a explorar de inmediato; muchos, al contrario, se muestran cautos simplemente porque no están familiarizados con los ruidos, olores y estímulos del exterior.
La médico veterinaria advierte que los cambios de vivienda y de rutina pueden provocar estrés en los felinos.
«Cuando un gato está nervioso frente a un entorno nuevo, suele esconderse, caminar agachado, mantener la cola baja o mostrarse hípervigilante», señala.
También puede lamerse excesivamente, vocalizar más, evitar espacios abiertos o incluso dejar de comer, signo que requiere atención veterinaria.
«Cada gato es distinto: algunos son más exploradores y se adaptan con rapidez; otros prefieren observar y tomar distancia antes de aventurarse», indica.
Gaspar Romo, etólogo felino (@etologiafelina.gr), explica que más allá de si un gato creció en una casa o en un departamento, lo que realmente influye en su forma de reaccionar frente a estímulos nuevos es la etapa de socialización, un periodo sensible del desarrollo que va entre las dos y las siete (o hasta nueve) semanas de vida.
«En la medida en que se le presentan estímulos variados y seguros durante esa etapa, como ruidos, personas, texturas o ambientes distintos, es más probable que los incorpore como parte de su entorno seguro y no como amenazas», dice.
Por eso, un gato criado en un departamento puede ser perfectamente confiado si fue bien estimulado desde pequeño, mientras que uno nacido en una casa con patio puede volverse temeroso si no tuvo suficiente exposición a esos elementos.