Tatiele y Danielle se casarán el 20 de diciembre en Rio de Janeiro
Cuando Tatiele Silveira (41) se pone a hablar de fútbol, brota la pasión. Y cuenta su historia: «Mi papá (Anselmo) es muy aficionado al fútbol y jugaba a nivel amateur en Porto Alegre. Y siempre me llevaba a verlo. Igual que a mi hermana mayor Sabrine, aunque ella nunca fue tan fanática como yo. Ahí me ponía a jugar con otros hijos e hijas. Y también lo hacía en las calles, con mis vecinos. A los 11 años mi mamá (Alda) vio que me gustaba tanto que empezó a ver dónde podía jugar y me metió a una escuela de fútbol, donde se mezclaban los niños y las niñas. A los 14 años me fui a la escuela de Inter a jugar en un equipo sólo de niñas. Ahí empezó toda mi historia en el fútbol», cuenta la hoy entrenadora del equipo femenino de Colo Colo, que el sábado logró el bicampeonato nacional, luego de vencer en la final a Santiago Morning.
¿De qué jugaba?
«De lateral derecho».
Un puesto nada glamoroso…
«Jajajá, ahí me puso un DT cuando me fui a jugar a Inter. Como todas queríamos ser delanteras -como todo futbolista en Brasil- el profe me dijo que mi velocidad y los buenos centros que hacía podría usarlos si jugaba de lateral. Además, podía llegar al arco contrario. Me gustó pese a que al final de mi carrera ya jugaba más adelante, de volante ofensiva».
¿Era pelotera de esas que lo dejaban todo botado, incluso los estudios?
«Para nada. Mis padres siempre me dijeron que si bajaba las notas no tenía permiso para ir a jugar. Me pasó un par de veces, pero no muchas. Me iba bien con las notas. Lo mismo me impusieron al salir del colegio: tenía que estudiar una profesión e ingresé a una universidad para ser profesora de Educación Física y por algunos años trabajé en colegios, aunque siempre pensando en ser entrenadora de un equipo».
¿Y cómo se dio eso?
«Supe que en Estados Unidos había un programa para capacitarse y dirigir equipos de niñas y lo tomé porque allá el fútbol femenino está muy desarrollado. Me fui a estudiar inglés y a prepararme. Al volver a Brasil, empecé a tomar cursos de la Confederación Brasileña para obtener las licencias A, B y Pro. Estaba en eso cuando recibí la invitación del entrenador de la selección Sub 17 femenina, Luiz Antônio Ribeiro, para integrarme al cuerpo técnico que iba al Mundial de Jordania. Nos eliminaron en la primera fase, pero para mí fue el despegue de mi carrera como DT».
Amor en pandemia
Ahí se le abrieron las puertas.
«Una tras otra. Dirigí el equipo adulto de Inter entre 2017 y 2018 y luego me fui a Ferroviaria de Sao Paulo, un club grande e histórico de Brasil con el que fui campeona del Brasileirao y luego participé en la Copa Libertadores. Después estuve en Santos en 2022 pero al otro año me fui a Vasco da Gama pero no para ser entrenadora sino que Coordinadora, una especie de Gerente Deportivo como es Daniel Morón en Colo Colo».
¿Y por qué ese giro? ¿No quería seguir dirigiendo?
«Sí, pero la decisión de ir a Vasco fue porque mi novia Danielle (Vilhena) es de Rio de Janeiro y quería que estuviésemos juntas».
¿Ella también está ligada al fútbol?
«Sí, pero de una manera distinta. Ella trabaja en una empresa de marketing deportivo con clubes brasileños tanto de hombres como de mujeres. Igual hablamos harto de fútbol jajajá».
¿Cómo se conocieron?
«Fue durante la pandemia. Nos invitaron a participar en varias charlas por Zoom para exponer sobre el fútbol de acuerdo a nuestros temas. Nos caíamos bien y cuando terminó el encierro por la pandemia nos juntamos y bueno. Llevamos dos años viviendo juntas, pero sin formalizar. Eso lo haremos ahora en diciembre, el 20 en Rio de Janeiro. Ahí nos casaremos».
Buena. Felicidades. ¿Fiesta grande?
«Jajajá, será en Rio con nuestras familias, pero con invitados de varias partes, incluidos de Chile. ¿La Luna de Miel? Vamos a recorrer varias playas del noreste de Brasil. Ambas somos de playa. El frío no lo aguantamos mucho».
Es decir, han sufrido en Chile…
«Un poco. Yo más porque he estado todo el año y Danielle tiene su trabajo en Brasil así que viene por semanas. Y evitando el frío. Igual tenemos un proyecto: ir a Valle Nevado porque la nieve es algo que nos gusta a las dos y por ella aguantaremos el frío».


