Marialaura Cueto será una de las timoneles chilenas en el Mundial Juvenil de Lightning
La joven cumplirá 17 años a fin de mes y enfrentará a tripulantes de Argentina, Estados Unidos y Grecia, entre otros países, en Algarrobo.
«Como me crié en Algarrobo siempre veía el mar y mi papá me metió a winsdurf y surf. Tenía como 2 años y ya estaba arriba del windsurf. En un momento mi papá me dijo: métete a navegar, te va a gustar. Y me metí y me gustó», cuenta la joven que cumple 17 años a fin de mes.
A los 6 años, Marialaura hizo unos talleres de velas en la Escuela de Vela de la Cofradía Náutica del Pácíco, club al que todavía representa. Aunque su fuerte es el Láser, en que compite sola en un velero, fue seleccionada para comandar una de las naves chilenas, porque ya tiene experiencia en competencias: fue a un Mundial y ha participado en regatas en Brasil y Argentina. «En Buenos Aires sopla harto el viento y lo pasamos bien», cuenta.
«Yo navego en una embarcación más chica, que es individual. Pero tiene una sola vela y tres cabos que uno tiene que ir regulando. En el Lightning hay muchísimos más. En este barco soy la timonel, la que lleva el timón y las cotas de la vela mayor. Y también van otros dos tripulantes, el medio y el proel», explica.
La coordinación debe ser clave, supongo.
«De repente uno piensa una cosa y otro piensa otra y ahí empiezan las discusiones. Yo soy la que toma la decisión final. Me dan una idea, la tomo y, si me parece, lo hacemos así».
Francisco Riquelme (18) y Cirilo Elton (16) son los otros tripulantes. De las siete naves que compiten por Chile, cuatro tienen mujeres en el timón: además de Marialaura Cueto, están Rafaela Salvatore, Emilia Veloso y Camila Ernst.
Benjamín Guzmán, Nicolás Halles y Sebastián Cerda son los timoneles de las otras embarcaciones chilenas.
Aparte de las horas en el mar, el entrenamiento físico es clave, por lo que tiene una preparadora física con la que trabaja tres veces a la semana.
«Hay que tener mucho físico, porque cada regata dura 45 minutos o una hora y son tres al día. Uno va como colgado y se ejercita todo, los brazos, abdomen, todo. Al final del día duele todo», confiesa.
La joven deportista fue bautizada Marialaura en honor a su bisabuela materna, cuenta Paula Pizarro, la mamá. Y como querían que le dijeran así, y no María, sus padres optaron por pegar los nombres. De hecho, se llama Marialaura de Jesús. Tiene dos hermanos más chicos, Máximo (11) y Renato (8).
Está en tercero medio en el Colegio Casablanca Bilingüe School, en Casablanca, a donde va todos los días desde Algarrobo. Allí intenta dominar el bajo, porque tiene ramos diferenciados y le gusta interpretación musical.
«Me gustaba la guitarra, pero es más difícil como para llegar y tirarme y me fui a bajo, que es un poco más fácil. Desde principio de año que estoy practicando», explica.
Escucha rock y rock pop y, también por herencia de sus padres, Bon Jovi. «De chiquita que me pusieron esa música y me terminó gustando».
Pero eso no le quita su lado romántico. Terminó de leer «Antes de diciembre», la historia de Jenna Brown de la joven escritora española Joana Marcús.
El Mundial se disputará hasta el sábado en Algarrobo, con participación de una veintena de naves y sesenta tripulantes de Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Estados Unidos y Grecia, entre otras delegaciones.


