Mandó a arreglar el motor y la caja de cambios a Estados Unidos y las partes se extraviaron
Después de cuatro días de incertidumbre, la empresa FedEx le avisó que habían encontrado las cajas y que se las mandarán la próxima semana.
Héctor Peña, más conocido como Tío Tito en Instagram (@tiotitogt3, 1,1 millones de seguidores), es, por lejos, el influencer tuerca más conocido del país. En sus redes sociales suele compartir sus opiniones sobre marcas y mostrar los proyectos automovilísticos que se va planteando. Uno de ellos lo concretó hace sólo unos meses: se armó una camioneta de carrera con partes que no existen en Chile y se convirtió en la segunda más rápida del país. Todo bien, pero después de un par de competencias notó que el motor y la caja de cambios estaban fallando así que decidió mandarlas a arreglar a Estados Unidos y ahí empezó el sufrimiento.
El proyecto. «La idea mía era hacer un proyecto de una camioneta, una Ford F150 cabina simple, con 1700 caballos de fuerza. Ese modelo ocupa un motor Coyote 5.0 forjado para 2.000 caballos, con bielas y pistones forjados y refuerzos extra y tiene una caja de cambios TH400, de tres cambios. En primera da 100 kilómetros por hora y tercera 300. Esa camioneta no existe acá. Acá sólo está el modelo que trae el motor 3.5. Entonces había que traerla desde Estados Unidos, pero como era una camioneta usada, uno no la puede internar a Chile. Lo que hice fue irme a Estados Unidos, comprar una camioneta que estuviera lista, con los 1.700 caballos ya probada y todo lo demás, la desarmé completa, dejé el chasis en Estados Unidos y metí todo el resto como repuesto usado en un contenedor y lo interné a Chile. Acá en Chile compré la camioneta 3.5 4×4, que tiene el mismo chasis, le saqué todo lo que tenía y le puse todo lo que viene en la camioneta gringa, jajajá. Dejé la pura cáscara en Estados Unidos, acá tomé la cáscara de la nueva y le puse todo lo que venía de la camioneta de Estados Unidos».
El problema. «Yo este proyecto lo hice el año pasado y la camioneta quedó lista como en abril de este año. La fuimos a probar al autódromo y los 201 metros los hizo en 5,5 segundos. Con ese tiempo quedó como la número dos de Chile. Es una bestia para correr un cuarto de milla. La corrimos un par de veces y nos dimos cuenta de que estaba fallando. Al revisarla vimos que ya venía con harto recorrido y los gringos me recomendaron que les mandara a Estados Unidos el motor y la caja de cambios para refaccionarlos. Lo hice por FedEx. Me costó 2.500.000 pesos. Llegaron a Estados Unidos sin problema y se refaccionaron. Eso me costó como 8.000.000 de pesos. Después de eso me los mandaron de vuelta».
El sufrimiento. El pasado martes, en la mañana, Tito recibió un llamado que no esperaba de FedEx. «Me dijeron que se les habían perdido y las cajas son súper grandes y pesadas, tienen como un metro de diámetro y pesan 100 kilos cada una. Me dijeron que estaban inubicables. Este jueves, Tito hizo un video contando su triste historia y el relato sumó 2,3 millones de visualizaciones. La principal preocupación de Peña era que la empresa de courier no respondiera porque se trataba de partes usadas. «El tema es que si yo las compro nuevas me voy a gastar 40.000 dólares, entre motor y caja, porque valen 20.000 cada una. Por eso estoy gastando como 14.000.000 de pesos para refaccionarlos, para no gastar 40. El motor vale eso porque es para correr, un motor normal vale 8.000 dólares».
La luz al final del túnel. Consultada la empresa FedEx por el extravío de dos cajas de dimensión y peso tan particular, respondieron: «Nuestra prioridad es brindar un servicio confiable a nuestros clientes y tomamos muy en serio cualquier inquietud referida a los envíos. Estamos en permanente contacto con el cliente, quien está recibiendo asistencia personalizada y frecuentes actualizaciones del estado de su envío». Finalmente, cerca del cierre de esta edición, Héctor finalmente recibió buenas noticias: «Me acaban de avisar que las encontraron en una bodega. Me dijeron que estaban filtrando (aceite) y que las habían llevado para revisar, pero que están bien y que me las van a mandar el lunes. Eso». Final casi feliz.


