Ingenieros se alistan para continuar con el tramo más largo del recorrido
Antes del próximo viernes, la construcción del año 1860 deberá haber completado 60 de los 80 metros que hay hasta su ubicación final.
Pese a que en nuestra historia abundan los casos de valiosas obras arquitectónicas, como el edificio del Bazar Krauss en la Plaza de Armas o el Portal Edwards en la Alameda, que fueron demolidas en nombre de la modernidad, en el caso de la casona Lopetegui, ubicada en la ciudad de Valdivia, el Servicio de Vivienda y Urbanismo (Serviu) de Los Ríos decidió tomar un camino diferente.
«Para abrir espacio a la construcción del nuevo viaducto que conectará la ciudad, desde la Zona Típica Calle General Lagos, con la parte poniente de la Isla Teja, en vez de demoler esta icónica casona del año 1860, se decidió trasladarla de lugar para su posterior restauración», cuenta Robinsón Cartes, coordinador del Proyecto Puente Cochrane, obras que a modo de compensación a la ciudad, contemplan la entrega del parque Jardín Los Canelos y mejoras a la vecina casona Da Bone, que no fue necesario mover.
«Aunque para la mayoría de los chilenos las mingas chilotas, en que un vecino pide ayuda a la comunidad para trasladar su casa a una nueva ubicación, son bien conocidas, en nuestro país no hay registros de un cambio como este, en que la estructura pesa más de 180 toneladas y las obras se ejecutan con tecnología moderna», cuenta el ingeniero.
La misión no es fácil, pues hay que cubrir un camino en tres tramos, con forma de «C» angulada. «Primero la casona Lopetegui debe retroceder 20 metros hacia su patio, luego recorrer 40 metros por detrás de la casona Da Bove, para finalmente avanzar otros 20 metros hasta la calle, donde la espera un subterráneo de las mismas dimensiones que el que tenía originalmente», explica Cartes.
Sin embargo, advierte que el trabajo será largo. «Acabamos de terminar la primera etapa del traslado, por lo que si se cumplen los plazos del ingeniero David Campusano, diseñador del proyecto, deberíamos completar el segundo tramo antes del próximo viernes», adelanta el coordinador general de las obras, quien cuenta que «por estos días se lleva a cabo un completo análisis de la estructura de la casona, que al estar construida en madera y no en acero, es más propensa a deformarse por causa del movimiento».
Para evitar daños, antes de mover la casa, los ingenieros la despojaron de puertas, ventanas y todo lo que pudieron para disminuir su peso. Luego reforzaron la estructura, especialmente las vigas del piso, porque bajo ellas se construyó un bastidor, una especie de mesa que pudo levantar la vivienda con la ayuda de 16 gatas hidráulicas, que permitieron poner todo el conjunto sobre rieles y patines. Así, gracias a combinación de cables y tensores, se puede mover la vivienda de forma horizontal.
«Una vez que completemos el tercer tramo y lleguemos a la ubicación final, los 12 trabajadores que operan la maquinaria invertirán el proceso y bajarán la casona y la asentarán en sus nuevas fundaciones», detalla el coordinador.
Más barato y rápido
Sobre las ventajas de trasladar edificios, en vez de derribarlos, el profesor Sergio Yáñez, de la Escuela de Construcción de La Universidad de Santiago, explica que son varias y de diverso tipo, incluidas las económicas.
«Lo primero, es que, dependiendo del tipo de construcción, muchas veces es más barato mover un edificio que desarmarlo y volver a reconstruirlo, sobre todo considerando factores como el tiempo y la mano de obra especializada que se requiere», dice el académico.
También asegura que no tiene dudas sobre las capacidades de la ingeniería nacional. «Creo que este traslado prueba la calidad de los profesionales chilenos, por lo que no me extrañaría que se abra un nuevo nicho en la ingeniería local, como el movimiento de estructuras, algo nada fácil, ya que hay que considerar el peso, el mecanismo de transporte», finaliza Yáñez.


