La rescataron en una quebrada tras la muerte de su mamá
La pequeña vaca fue bautizada como La Pangalina en honor al retén.
Un patrullaje de rutina terminó convirtiéndose en uno de los procedimientos más peculiares y sentimentales para el cabo primero Lino Hueiquil y el carabinero Rodrigo Ávila. Recorriendo las quebradas precordilleranas de la Sexta Región notaron que una vaca no se movía y que un pequeño ternero la miraba extrañado. Tras algunos minutos se dieron cuenta que la vaca había muerto en el parto y que la pequeña cría estaba desorientada y a merced de los depredadores.
«Nos dio cosa verlo solo, tendría un día de nacido, no sabía qué hacer. Ahí se trajo al retén. Nos conseguimos leche para darle y se le empezó a amamantar», recuerda el carabinero Ávila sobre la maniobra que los llevó a improvisar un biberón con una botella plástica.
Los carabineros descubrieron que la cría en realidad era una ternera e intentaron entregársela al dueño de su madre, pero no tuvieron suerte. «Nos manifestó que no tenía ninguna otra vaca parida, así que se le iba a morir. Le dijimos que nos la vendiera y ahora la seguimos criando nosotros. Aquí le compramos leche de vaca y de ternero en veterinarias. Sigue bien, ya se afirmó», cuenta con orgullo el carabinero Ávila desde el retén Pangal, mientras su colega Hueiquil patrullaba.
– ¿Le pusieron nombre?
– La Pangalina se llama en honor al retén. Entre todos la cuidamos, le tenemos un lugar para que se acueste en la noche y está empezando a comer pasto. Ahora mismo anda buscando alrededor del retén.


