El diseño interior de su nuevo hogar sigue una línea minimalista y con colores claros
Se llevaron sólo la ropa, artículos de cocina, camas y un par de muebles para el quincho. Siempre viví en propiedades arrendadas. Eso cuenta mucho en querer que sean nuevos, explica.
Estos días han sido caóticos para Thiago Cunha y Chantal Gayoso. Si bien se mudan con pocas cosas, ya que por estos días vendieron gran parte de sus muebles, siempre un cambio de casa significa mucho trabajo. Primero, por tener que acomodar y guardar en cajas todo tipo de cosas como ropa, zapatos, carteras, perfumes, artículos de decoración y libros. Segundo, porque después hay que acomodar todo en la nueva casa.
Hace un mes les entregaron su nueva propiedad, la cual se construyó en cerca de un año y cuatro meses, y decidieron vestirla completamente con muebles nuevos. «Esta semana nos pusimos a pensar qué cosas íbamos a seleccionar y qué haríamos con los muebles que no nos íbamos a llevar por el momento. Pero vimos que hay muchas cosas de las cuales nos teníamos que deshacer, simplemente porque no seguían el mismo estilo de la nueva casa», admite Cunha.
«Esta casa es muy distinta: sigue una línea más minimalista. Por eso no la quiero llenar de cosas. Además, nos quedaban chicos los otros muebles y no combinaban mucho. A la nueva casa le vienen bien los colores claros», señala.
Por esta razón pusieron en venta varios de objetos que no se llevaron. «Chantal es muy buena vendedora. La gracia de nuestros muebles es que la mayoría están casi nuevos. Durante la pandemia compramos todo. Subimos a las redes algunos artículos y al minuto se llenó de gente preguntando. Igual los vendimos a muy buenos precios».
Aunque prefiere no revelar mucho los precios, acota que ofertaron: «Un rack de televisor (que en el Instagram de Chantal se ofreció a $150.000) que se vendió en un segundo. También dos poltronas y una mesa de vidrio. Un living ni siquiera llegamos a publicarlo en las redes. Una pareja conocida vino a nuestra casa y nos comentó que habían visto nuestras historias (en Instagram), y nos preguntaron por el sofá. No lo habíamos evaluado con Chantal, pero como se mostraron interesados, decidimos venderlo. Vendimos dos refrigeradores, las sillas de una mesa central, un rack y estamos por vender tres mesas chicas, que creo que también se vendieron».
¿Dos refrigeradores?
«(Ríe) Tengo mucha comida en la casa. Es que al principio tenía uno chico, que era muy pequeño (por 120.000 según el precio en sus redes), ese lo puse en otra parte de la casa anterior. Después compré uno grande y más decente. Si compraba cuatro bebidas, dejaba dos en el refrigerador chico y dos en el grande. Cosas que compraba en volumen las guardaba ahí».
¿Qué se llevan a la nueva propiedad?
«La verdad es que no nos llevamos muchas cosas. Sólo nuestra ropa, artículos de cocina y las camas. De muebles sólo las camas. Tenemos muchos dormitorios y la idea es distribuirlas en ellos. Quizás en el futuro compremos otra. Igual son casi nuevas: tienen sólo dos años. También hay dos muebles para el quincho que a Chantal le gustan mucho, que es una cristalera de licores y una repisa grande, donde siempre pone flores. Esa no la vamos a vender. Aunque yo los vendería y compraría otra».
¿Compraron todo nuevo?
«Cuando la casa ya estaba pintada, contraté a una empresa especializada en diseño de muebles para que los hiciera a medida. Muchos de los muebles de la cocina, por ejemplo, ya venían empotrados con el refrigerador y la cocina. Los armarios son todos nuevos».
¿Y el living?
«Por el momento tengo uno chico. Tenemos pensado comprar otro para la sala».
¿Le estresa la mudanza?
«No. He vivido en muchos países y estoy acostumbrado a cambiarme. Veo que hay mucha gente que se estresa con la mudanza. Por ejemplo, Chantal se estresa heavy. Ella es súper ordenada. Ambos lo somos, pero yo soy más relajado y hago todo a mi tiempo. Me ha retado mucho».
Estilo brasileño
Su nueva propiedad -de un sólo nivel- cuenta con 400 metros cuadrados y se emplaza en un terreno de 5.000 metros cuadrados en un condominio de Chicureo Norte. Tiene cuatro habitaciones y una oficina. «Nunca tuve mi casa. Siempre viví en propiedades arrendadas. Y ahora nosotros hicimos una casa a nuestro gusto. Hay un sentimiento, hay algo de hogar y de familia. Eso también cuenta mucho en querer que los muebles sean nuevos», confiesa
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¿Cómo definieron el diseño?
«Sabíamos más o menos qué es lo que queríamos y un arquitecto nos ayudó a plasmar la idea en un papel. También nos comentó qué era lo más aconsejable. A veces uno tiene ganas de algo, pero no es lo más práctico. Él nos ayudó mucho en eso. Tiene mucho estilo brasileño. Es una casa bien abierta y cuenta con un ventanal de punta a punta. Todo está unificado: el living, comedor, cocina. También nos ayudó una diseñadora de interiores brasileña. Ella hizo toda la parte interior de la casa, el tema de los colores».
Si bien la vivienda está lista, todavía falta trabajar toda la parte externa (paisajismo). «El proyecto que tengo en mente es que la parte trasera de la casa tenga bastantes árboles nativos. Me gustaría que hubiera arbustos grandes. El hecho de contar con ventanales grandes es para conectarnos un poco con el exterior. Las casas de Brasil son bien abiertas. Siento que las casas de Chile tienen muchas paredes y son muy cerradas».


