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Título/Pie de foto: Este ejemplar fue capturado a 500 metros de profundidad.
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Autor de la Foto: CEDIDA
Ejemplar fue encontrado en las redes de un barco pesquero
Biólogo marino Alberto Augsburger lo estudió y cuenta que jamás había visto algo parecido.
Francisco Núñez
El biólogo marino e investigador del Centro Acuícola y Pesquero de Investigación Aplicada de la Universidad Santo Tomás (Capia), Alberto Augsburger, cuenta que iba abriendo la caja tal como un niño abre un regalo de Navidad.
Días antes, el capitán del barco pesquero Friosur X, amigo de años del profesor Augsburger, le había enviado una nota contándole que al este de Cucao, en Chiloé, entre las cientos de merluzas de cola y merluzas comunes que habían recolectado ese día, se encontraba un rarísimo espécimen que creía haber visto sólo por televisión.
En efecto, a mediados de la semana pasada dieron la vuelta al mundo las fotos de un tiburón anguila, especie cuya existencia se remonta a 80 millones de años (se le conoce como fósil viviente), que había sido capturado por pescadores del lago Entrance, en Australia. «El capitán, que en sus 30 años de experiencia en el mar jamás había visto una cosa así, se dio cuenta que era la misma especie. Así es que lo congeló y me lo envió», cuenta.
«Y cuando abrí la caja, me sorprendí», agrega.
Adentro, envuelto cual salmón ahumado, se encontraba este ejemplar de Chlamydoselachus anguineus que, aunque no está extinto, es muy poco común. «Yo sólo había visto por televisión la noticia del que encontraron en Australia, así que me puse a investigar. Existen reportes de avistamientos en Perú y, de forma más común, en las costas de Escocia y Japón, pero no por acá», cuenta Augsburger.
«De la familia de los Chlamydoselachus existen nueve especies, siete de las cuales ya se extinguieron. Hay dos especies vivientes y una es ésta. Es muy rara y tiene características prehistóricas. Tiene un hocico alargado, una boca importante y no es un tiburón clásico. Más parece una anguila, aunque es un tiburón. Tiene la piel como lija, como los tiburones», cuenta.
Junto a unos colegas del centro Capia, el profesor hizo una descripción biológica, algo así como una autopsia. «Se tomaron las medidas al largo y ancho de las aletas. Se midió desde la punta del hocico hasta el final, para comprobar si se trata de la especie. Midió 1,52 metros y, considerando que puede llegar a medir hasta cuatro metros, se concluyó que se trata de un ejemplar juvenil macho», dice.
-¿Qué le llamó la atención?
-La estructura de su hilera de dientes. Son como agujas que atrapan a su presa y no le dan ni una oportunidad. En su parte superior tiene 26 corridas de dientes y 25 en la inferior. 300 dientes en total.
-¿Qué comen?
-Calamares, peces y otras especies de tiburones.
-¿Qué pasó con el tiburón?
-Por ahora está preservado en formalina, a la espera de ver cómo podemos ponerlo a disposición de la ciencia.
300 dientes del tipo aguja tiene el Chlamydoselachus anguineus.


