Los receptáculos de silicona vienen desde Europa, duran 12 horas y son reutilizables
Ya hay dos marcas circulando en Chile. Usuarias aseguran que son cómodas y buenas.
Un dispositivo de silicona hipoalergénica en forma de copa, en colores lila, rosa y transparente, se apropia de la intimidad femenina para darles comodidad durante «esos días». Adiós, toallitas; adiós, tampones. Las copitas llegaron desde Europa y tímidamente empezó a conquistar a las chilenas bajo los nombres de LadyCup y MoonCup.
«Uso LadyCup y es lo mejor que me ha pasado. Tengo 30 años y uso la talla L. Ni en mis peores días se ha llenado la copa. La puedes usar durante 12 horas seguidas, después de lo cual se hierve por un par de minutos y se reutiliza», cuenta Melissa, abogada. «Hay una curva de aprendizaje, pero una vez que entiendes su funcionamiento es súper cómoda. Hay que doblarla antes de usarla. Esto es un acierto», agrega esta dueña de una copa rosada.
«Lo mejor son las 12 horas en que no te preocupas del tema. Estoy contenta y sorprendida con el producto», precisa Pamela, de 26 años, quien supo del aparatito por una amiga. Ella optó por una lila ($21.900).
Su modo de uso es el siguiente: se introduce doblada en la vagina, donde actuará como recolector del flujo menstrual. En la parte inferior tiene una especie de tubo para poder manipularla y sacarla.
«Conocí el producto por una gringa y cuando viajé a Estados Unidos compré uno, me gustó, investigué y se lo traje a las chilenas. Ayuda a descontaminar, ahorra plata, es más higiénico y seguro. Es la mejor solución menstrual que existe», precisa Catalina Romero, representante de LadyCup (Ladycup.cl). Agrega que «en Chile no ha comprado nadie menor de 22 años la copa menstrual, por desconocimiento del producto, que tiene una duración de 15 años».
Catalina lo trae de República Checa y fabricado con materiales alemanes. Viene en dos tallas: S (diámetro 40 mm, longitud 46 mm, volumen 21,2 ml), para mujeres menores de 25 años o las que todavía no han tenido hijos por parto natural; y L (diámetro 46mm , longitud 53mm, volumen 34,3ml), para mayores de 25 años o las que ya han tenido hijos por parto natural.
«Las chilenas son reacias a cambiar de hábito, pero con las copitas ecológicas Mooncup se han atrevido», dice Paula Valenzuela, que en Moonnclub.cl vende las de silicona transparente a $29.750 y que ahora tiene una promoción de tres copas a $26.750 (F: 98021840).
«El 90% de mis clientas está satisfecho, porque cambiarse a la copota es una manera distinta de cuidar la higiene femenina», agrega y cuenta que una mujer durante toda su vida usa entre 10 mil a 13 mil toallas higiénicas. Por eso, dice, la copa también ayuda a la economía: «Una mujer invierte al año lo que cuesta una copa».
-15 años es la vida útil de Ladycup
-Lo que faltaba
El período también afecta al cerebro
Dolor, incomodidad, hipersensibilidad y lo que faltaba: cambios a nivel cerebral. Según una investigación del Institute of Brain Science at National Yang-Ming University de Taipei, Taiwán, los calambres del período menstrual pueden provocar cambios estructurales en áreas del cerebro, según informó Usatoday.com.
El estudio hizo un seguimiento a 32 mujeres que habían sufrido por años dolencias asociadas con la menstruación y a otras 32 que no. Y a nivel macro, la masa cerebral no se modificó, pero sí las zonas responsables de procesar el dolor y las emociones. Según la investigación, las molestias menstruales pueden ser similares a otros dolores crónicos y, con el tiempo, la repetición podría hacer al cerebro más sensible al malestar, volviéndolo cada vez más insoportable.
-Silicona es inocua
Ginecólogos la aprueban por dos motivos
Pocos ginecólogos están enterados de la copa, «porque no es un producto introducido en el mercado masivo, por lo que la experiencia en pacientes es prácticamente nula», dice la doctora Carla Reyes, de Vidaintegra. A pesar de ello, lo encuentra «cómodo e higiénico».
Quien conoce bien la copita es el gineco-obstetra de Integramédica, Pedro Escudero. «Es un innovador avance en materia de protección femenina y del medio ambiente. La copita permite cuidar el planeta y la higiene femenina . El tampón, en cambio, absorbe también humedad natural de la vagina, pudiendo provocar sequedad o cambios de pH asociados a infecciones». Comenta que «la copita sería una buena alternativa para mujeres que tienen piel sensible, alergias, afta o eczema, pues la silicona usada es inocua».


