Fue voluntariamente. Ahora está con amigdalitis y podría perder el año
Caminó dos horas y media bajo la lluvia y recibió harina y pintura en el pelo. Aceptó ir porque me dijeron que no me harían nada.
Harina y pintura en el pelo es, por estos días, una combinación perfectamente ubicable en la cabeza de cualquier estudiante universitario de primer año. De esos que, dependiendo de la cota en que se desenvuelvan, se llaman mechones o novatos.Por lo mismo, nadie debería haberse sorprendido de que una chiquilla jovial, simpática y tiernucha como Valentina Rivas se paseara con esa mescolanza, bajo la lluvia, por las calles de Concepción, pidiendo un poco de plata a los transeúntes.
El detalle, que es lo que llamó la atención, es que Vale, que tiene 19 años, está embarazada. Embarazadísima, podríamos decir. Tiene siete meses.
Cuando los alumnos de segundo año de Licenciatura en Matemática de la Universidad de Concepción fueron a buscar a los de primero el viernes, ella apenas sospechó lo que se venía. Pero fue igual. Y se quedó. Y vivió todo eso de la harina, la pintura y la pedida de plata. Toda una valiente.
Pese a que al principio, dice, «pensé que no me harían nada considerando que estoy embarazada», igual en un momento tuvo que alzar la voz para pedir compasión. «Nos querían amarrar de los pies, pero yo me enojé y no los dejé porque podía caerme», recuerda.
Tampoco vamos a decir que fueron muy amables con ella. Estaba lloviendo, ya está dicho. Y para que se cubriera le pasaron solo un paraguas. La verdad, reconoce ahora, «yo no quería ir, pero me dijeron que no me harían nada».
El punto es que las buenas intenciones no alcanzaron. Porque aunque un compañero de curso le prestó un polerón, igual terminó con toda su ropa y zapatillas empapadas.
Lo peor vino después, cuando aceptó caminar dos horas y media bajo la lluvia para reunir los 4 mil 500 pesos que le pedían para recuperar sus pertenencias. El problema es que «no había comido y después me tuve que ir en bus a mi casa porque vivo en Tomé».
Sólo después de eso, la chiquilla se empezó a dar cuenta de las consecuencias de su mechoneo. Una violenta amigdalitis la dejó en cama todo el fin de semana y el lunes ya no pudo ir a clases. «Iba en el bus y me sentí mal. Tuve que bajarme en el camino».
Ahora está perdiendo clases y por lo mismo ya piensa en congelar. Porque ya se iba a ausentar cuando naciera su guagua y ahora capaz que no pueda volver más.
Con todo esto que pasó, estoy evaluando congelar Valentina Rivas
Prohíben mechoneo
En la universidad se enojaron
En la U. de Conce, Mariana Saavedra, jefa de carrera de Licenciatura en Matemática, está indignada. «En esta facultad están totalmente prohibidos los mechoneos. Estamos esperando que la estudiante nos entregue los antecedentes para comenzar un sumario interno e identificar a los responsables, que se exponen a duras sanciones, como la expulsión», dijo ayer. «Es inaceptable un acto vejatorio como este y sobre todo a ella que está embarazada», añadió la autoridad.


