Todos los off road
Aunque acotada, la oferta de todoterrenos (no confundir con SUV) es importante. Destacan por su robustez, potencia, torque y su capacidad off road, muchas veces sustentada por la rigidez de sus chasis y sus competentes sistemas de tracción.
Este invierno no ha dejado respiro y las imágenes se suceden: inundaciones, nieve y pavimento resbaladizo o con barro, lo viven miles de chilenos a lo largo del país. ¿Cuáles son los mejores vehículos para llegar bien en estas condiciones? Claro, los todoterrenos.
Aunque muchos en Chile aún los confunden con los populares SUV, principalmente por su altura y la silueta de su carrocería, existen diferencias muy profundas que justamente muchas veces no están a la vista, pero sí marcan la diferencia al avanzar por terrenos escabrosos.
«Un todoterreno está concebido desde su origen para enfrentar superficies y condiciones de manejo más exigentes que las de un vehículo convencional. Más que una cuestión de apariencia, la diferencia está en sus capacidades y en elementos como la tracción, la altura libre al suelo, los ángulos de ataque y salida, la robustez de su construcción y, dependiendo del modelo, la posibilidad de contar con sistemas específicos para enfrentar terrenos de baja adherencia como reductora», comenta Magdalena Sibilla, marketing manager de Suzuki Chile, una marca especialista en todoterrenos ligeros.
Cualidades y costos
A pesar de que el mercado actual está ampliamente dominado por los SUV, la industria mantiene este nicho, de los verdaderos 4×4, sumando tecnología y sofisticación, pero sin perder su esencia. Gustavo Aravena, gerente general de Jetour Soueast Chile, coincide en que la gran diferencia radica en las aptitudes para desenvolverse fuera del pavimento.
«El concepto SUV es bastante más amplio y hoy abarca vehículos pensados principalmente para un uso urbano y familiar, aunque tengan una estética aventurera. Un todoterreno, en cambio, debe respaldar esa apariencia con capacidades reales para salir del camino y entregar seguridad y control cuando las condiciones se vuelven más complejas», explicó Aravena.
Por su parte, Cristóbal Fuentes, product manager de Toyota, recalca que la distinción está en el propósito inicial de cada vehículo. «Mientras los SUV priorizan la versatilidad, el confort y el uso cotidiano, los todoterrenos están concebidos para ofrecer un desempeño superior fuera del camino, sin comprometer su confiabilidad. Son vehículos preparados para responder en escenarios donde las condiciones del terreno exigen mayores capacidades», afirmó.
Desde GWM Chile, su marketing manager, Felipe Acevedo, profundiza en las razones técnicas que definen a esta categoría pura: «Un todoterreno está pensado para mantener sus capacidades cuando termina el pavimento y aparecen condiciones más exigentes, como barro, arena, piedras o pendientes pronunciadas. Por eso, además de la tracción, entran en juego factores como la capacidad de articulación, altura libre al suelo, ángulos de ataque y salida».
Off road y todo camino
Para Renato Rivas, gerente general de BAIC Chile-Perú, ambas siluetas atienden requerimientos de usuarios distintos. «El comprador de un todoterreno pone mayor énfasis en la robustez, la capacidad y el desempeño fuera del asfalto. Son perfiles que se pueden cruzar, pero en el todoterreno existe una búsqueda más marcada por la aventura y por vehículos capaces de enfrentar condiciones más exigentes», asegura.
Respecto a los «costos» en términos de comodidad y eficiencia de consumo que antiguamente implicaba tener un 4×4 purista, los ejecutivos coinciden en que la brecha se ha acortado drásticamente. «Tradicionalmente, acceder a ese desempeño off road podía significar hacer ciertas concesiones en confort o eficiencia, pero esa barrera se ha ido reduciendo. El G700 PHEV de Jetour muestra justamente esa evolución, al ofrecer capacidades extremas sin renunciar a tecnología, sumando además la eficiencia de una motorización híbrida enchufable», destaca Aravena.
Acevedo de GWM concuerda y ejemplifica con el modelo Tank 300, el cual «cuenta con una arquitectura orientada al desempeño fuera de camino, pero también incorpora una propuesta de habitabilidad y equipamiento que permite utilizarlo cómodamente en ciudad. No se trata de un vehículo concebido exclusivamente para la aventura».
Un nicho estratégico y con historia
Aunque el volumen de ventas de los todoterrenos es marginal si se compara con los masivos SUV, la presencia de estos vehículos es fundamental para el prestigio y la tradición de las marcas automotrices.
Rivas subraya que para BAIC «se trata de un segmento estratégico. Los todoterrenos son parte del ADN de la marca y nos permiten expresar atributos como robustez y capacidad. Además, existe un público que busca específicamente este tipo de vehículos, por lo que fortalece nuestro posicionamiento y permite mantener vigente una parte fundamental de nuestra historia que comenzó hace más de 60 años».
Esta fidelidad del consumidor especializado es clave para el éxito a largo plazo. Felipe Acevedo agrega que este segmento «tiene una comunidad de usuarios muy activa y exigente, que valora la capacidad real, la robustez y la posibilidad de personalizar o adaptar sus vehículos para distintos tipos de aventura».
En esa misma línea, Cristóbal Fuentes concluye que para Toyota, mantener en su portafolio a históricos como Hilux, Fortuner, Land Cruiser Prado y 4Runner, «nos permite responder a distintos territorios, actividades y estilos de vida, manteniendo una oferta coherente con las diversas necesidades de nuestros clientes». Y es que, ya sea para sortear los duros inviernos chilenos, cruzar zonas anegadas o simplemente disfrutar de la naturaleza más indómita, los todoterrenos siguen demostrando que son la herramienta definitiva.
Cuestión de clientes
Al definir el perfil de quien opta por estos vehículos, los ejecutivos coinciden en que no se trata de consumidores radicalmente distintos a los de un SUV, sino de usuarios con necesidades y estilos de vida particulares.
Cristóbal Fuentes, de Toyota, explica que «el cliente de un todoterreno suele tener un estilo de vida más ligado a las actividades al aire libre o necesita desplazarse con frecuencia por caminos de mayor complejidad, ya sea por trabajo, deporte o recreación». En esta misma línea, Magdalena Sibilla, de Suzuki, detalla que «es un consumidor que muchas veces tiene una relación más activa con la conducción y busca un vehículo preparado para explorar rutas menos convencionales».
De esta forma, el todoterreno trasciende la función de simple medio de transporte para convertirse en un facilitador de experiencias. Para Renato Rivas, de BAIC, en este segmento «existe una búsqueda más marcada por la aventura y por vehículos capaces de enfrentar condiciones más exigentes».
Por su lado, Felipe Acevedo, de GWM, complementa esta idea señalando que «el vehículo se convierte también en una herramienta para explorar y acceder a lugares donde termina el camino convencional». Además, en modelos icónicos como el Jimny, «existe un componente emocional importante: hay clientes que lo eligen precisamente por su personalidad, diseño y filosofía de vehículo especializado», agrega Sibilla.
Sin embargo, este espíritu aventurero no implica que el comprador actual esté dispuesto a sacrificar el bienestar en su uso cotidiano. Gustavo Aravena, de Jetour, recalca que si bien «el cliente de un todoterreno necesita además capacidades que le permitan enfrentar caminos y condiciones mucho más exigentes», hoy en día este perfil de usuario no quiere perder la comodidad urbana.
Acevedo advierte que el cliente actual «también espera contar con confort y tecnología». Se trata, en definitiva, de una comunidad «muy activa y exigente, que valora especialmente la capacidad real, la robustez y la posibilidad de personalizar o adaptar sus vehículos para distintos tipos de aventura».


