Comenta la mala reacción del español
Le quiso arrebatar de las manos la insignia a la conductora al momento de la nominación. Ella pidió respeto.
Efrén Reyero, el español que pretende el corazón de Blu Dumay adentro de «El internado», sacó su verdadera personalidad y lo hizo en frente de Tonka Tomicic.
La secuencia, que se vería en el capítulo de este martes, muestra a Reyero indignado tras la nominación de Carla Ochoa para ir a eliminación. Se saca tanto de sus casillas, que hasta la animadora del reality de Mega tuvo que llamarlo al orden.
Hay que saber que el nominado recibe una insignia que lo marca. Tomicic es la encargada de prenderla en la pechera del elegido, pero en esta pasada el español, indignado, trató de sacársela de las manos. «No, espéreme. Efrén, tranquilo», le dijo Tonka. «Me voy para allá», respondió Efrén tras salir del set.
Tonka mostró que le incomodó el momento al comentarle a los participantes que quedaron en la cocina que «nosotros lo respetamos dándole su tiempo. Los chefs merecen respeto y yo también merezco el mío».
Cuando decidió reintegrarse a la grabación, Reyero la conminó a ponerle la insignia, pero la conductora le advirtió que «te quiero decir que no me parece tu forma. Me escuchas a mí, yo tengo los tiempos, trato de administrarlos entre todos (con respecto a las actividades del programa). Y como le doy respeto a ustedes, espero lo mismo hacia mi persona».
Desde Lima, donde se graba el reality, Tomicic comenta que «fue un momento de esos en que los animadores tenemos que tomar decisiones y actuar rápido. Especialmente porque hay que considerar que los participantes llevan mucho tiempo viviendo bajo mucha presión y también que los participantes de reality tienen personalidades especiales. En ese momento decidí que había que esperar que se calmara solo y volviera al set, mientras tanto le dije al resto que no se movían hasta que Efrén volviera. Así que esperamos. Me pareció que era lo correcto por el bien de todos los que estábamos ahí».
Usted pidió respeto.
«Muchas veces he esperado que ellos peleen y se tomen su tiempo, entonces, bueno, yo les pedí que respetaran mi trabajo y los tiempos del momento. Creo que uno se va ganando el respeto de las personas aquí en todo sentido, y no pasa por el que más fuerte grita. Pasa primero por escuchar y respetar a la persona que tienes en frente; eso lo he aprendido con los años».


