Retomó sus estudios para mantener a su familia
Milla, la primogénita del ex chico reality y su esposa rusa, Ludmmila, tiene dos meses y medio. Es lo máximo, dice él.
Cuando apenas secaba sus lágrimas por la pérdida de su primer hijo, en el invierno de 2009, a Álvaro Ballero se le vino otra noticia que le abrigó el corazón: Milla, su primogénita venía en camino en el vientre de su esposa, la rusa Ludmmila Ksenofontova. A dos meses y medio de su nacimiento, el ex chico reality declara que «mi hija me tiene loco».
La llegada de Milla llenó de felicidad su vida, pero también lo hizo dar un giro en sus ansias frustradas de estar en pantalla, por lo que retomó sus estudios de publicidad en la universidad Pedro de Valdivia. Va en tercer año y quiere trabajar en una agencia, pero sabe que «las puertas se cierran con mayor facilidad, porque hay prejuicios sobre ti, las platas que ganas no tienen relación con lo que ganas en la TV. Es duro, es difícil».
-¿Cómo has mantenido a tu familia?
-Con ahorros, como todo el mundo. Bueno, no todos pueden ahorrar. Yo tengo algo y digamos que tampoco llevo una vida de lujo. Vivo bien, pero sin una pega estable es un poquito más difícil, pero es posible que entre a trabajar a una agencia.
-Pero todo por Milla.
-Uf, es que Milla es de las guagüitas divertidas que te hacen reír. Siempre trata de comunicarse contigo. Balbucea, hace ruidos, trata de llamar tu atención.
-Salió buena para la cháchara y posera como el papá.
-Jajajá. Es muy divertida, siempre pone caras distintas. Cuando mi mujer le lee un cuento, ella sonríe y balbucea. Es lo máximo.
-¿Te imaginabas casado y con guagua a los 27?
-Cuando conocí a mi mujer en el programa («Estrellas en el hielo») y al segundo día me estaba defendiendo, dije esta es la mujer con la que quiero casarme y no me arrepiento.


