Interpretan qué quiere el cliente, lo gestionan y le dejan sólo la validación final
El proceso puede completarse en apenas 30 segundos.
La posibilidad de concretar operaciones bancarias desde una app del smartphone ha ayudado a muchos a facilitar sus pagos y transferencias. Pero hay mucha gente a la cual todavía le cuesta.
Afortunadamente están apareciendo nuevas herramientas para que lidiar con el banco sea aún más sencillo: ya es posible realizar transferencias electrónicas y otras operaciones a través de controles de voz.
Es el caso de Itaú Chile, que acaba de lanzar «Transferencias por voz», nueva funcionalidad de su aplicación móvil para realizar transferencias a terceros utilizando comandos de voz o una breve instrucción escrita.
La herramienta utiliza inteligencia artificial para interpretar lo que el usuario quiere hacer y convertir esa instrucción en una operación concreta que deja al cliente sólo la validación final. Así, la transferencia puede completarse en menos de 30 segundos.
La idea es decirle al teléfono, por ejemplo, «transfiere diez lucas por el asado del domingo»: la frase se parece más a lo que le diríamos a otra persona que a la forma en que hacemos una operación bancaria.
El banco asegura que se trata de la primera solución transaccional basada en IA disponible para clientes de la banca chilena, y la presenta como un primer paso hacia lo que comienza a conocerse como banca conversacional.
El proceso es fácil y no es necesario utilizar un lenguaje especial. La gracia está precisamente en que la persona pueda expresarse de manera natural: destinatario, monto y motivo pueden aparecer dentro de una misma frase. El agente de IA interpreta la instrucción, completa los campos necesarios y el cliente lo valida.
«Es un ejemplo concreto de cómo la tecnología y la inteligencia artificial pueden ayudarnos a mejorar la experiencia y hacer más fluida la relación de las personas con los productos digitales del banco», destaca Gabriel Gracia, gerente de Pagos, Daily Banking y Beneficios de Itaú Chile.
Más cercana
Durante años, la evolución de las aplicaciones bancarias consistió en llevar a la pantalla del teléfono los procesos que antes hacíamos en una sucursal.
Primero fueron los saldos; después llegaron las transferencias, pagos, inversiones y otros servicios. Cada nueva función significó, en general, agregar botones, menús y campos que el usuario debía aprender a utilizar.
La banca conversacional plantea otro camino: en lugar de aprender dónde está cada función, el usuario simplemente puede decir qué necesita.
Es una transformación pequeña en apariencia, pero significativa en términos de experiencia de usuario.
«Estamos incorporando nuevas capacidades que facilitan una interacción más cercana, personalizada y eficiente entre las personas y el banco», comenta Francisco Rodríguez, chief data officer de Itaú Chile.


