La colombiana Jhoana Acero abrió el debate con un posteo en redes sociales
Lo más duro es la crianza de los hijos lejos del resto de la familia, dice la mujer del Toro Zampedri.
La empresaria e influencer colombiana Jhoana Acero jamás pensó que su posteó en Instagram (@jhoanaacero) serviría de desahogo para varias parejas de jugadores incluso en Chile. La publicación se tituló ‘Detrás del brillo: lo que viven las esposas de los futbolistas' y mostró un listado con diferentes situaciones que les toca enfrentar en el día a día.
‘El sueño futbolero a veces implica dejar todo. Ser pareja de futbolista es vivir en pausa, criar hijos lejos de su familia o en solitario mientras su esposo concentra o viaja. Es adaptarse sin quejarse, dejar todo atrás por amor y por su carrera', fueron parte de las ‘experiencias' que quiso graficar Jhoana Acero, esposa del defensor Carlos Henao, de Atlético Bucaramanga.
¿Qué la motivó a compartir esa reflexión, Jhoana?
‘Muchas veces se idealiza nuestra vida pensando que todo es brillo, viaje y victoria. Pero también hay soledad, sacrificio y momentos de incertidumbre. Me motivó la necesidad de mostrar esa otra cara, de humanizar lo que significa acompañar una carrera tan exigente e inspirar a otras mujeres que están viviendo procesos similares en silencio'.
Las palabras de la colombiana fueron replicadas por Fernanda Benavidez, mujer del Toro Zampedri, en Chile. ‘Me hizo mucho sentido todo lo que subió Jhoana. Creo que lo más duro es la crianza de los hijos lejos de la familia. A mí me pegó fuerte la muerte de mi abuela. Donato tenía 1 año y meses, entonces mi abuela no pudo disfrutar a su bisnieto. Cada vez que vienen a ver a mis hijos los ven tan distintos, tan cambiados. Por otro lado, nos pasa que Olivia ya creó sus raíces acá en Chile, está desde kinder escolarizada, tiene sus amistades, su círculo íntimo. Si volvemos a Argentina, no tiene amigos, sus primos son grandes. Es una de las principales que no se quiere mover en la familia', confiesa la también periodista.
Benavidez, además, profundiza sobre el desgaste emocional que significa acompañar a un jugador. ‘La parte dura para nosotros es aguantar cada fin de semana. Aguantar que, cuando las cosas no salen como se espera, hablen mal de tu esposo y de la familia en sí. Bancarse el repudio, los insultos. En todas las profesiones hay injusticias y se bancan cosas que no están bien, pero acá se nota más. No me imagino a alguien insultando a un maestro de pies a cabeza porque hizo mal un trabajo', reflexiona.
Camila Arenas, esposa del defensor Brian Torrealba de Limache, fue otra de las que le dio like a la publicación de la empresaria colombiana. ‘Ser esposa de jugador no es solo tener un buen pasar económico. Es una decisión complicada porque dejas de lado tu carrera profesional, crecimiento laboral y amistades para formar una familia con un hombre que estará un día aquí y al siguiente en otra ciudad por su trabajo. Y te toca seguirlo junto a tus hijos por amor. No hay espacio para carreras profesionales que te pidan un lugar fijo: debes elegir entre la maternidad o tu vida laboral, sin intermedios. Mi segundo embarazo lo viví en medio de una mudanza, teniendo que contener a Martín, mi hijo mayor, quien había dejado atrás a sus amigos del colegio', cuenta la enfermera.
¿Y cuál sería el lado bueno de estar casada con un jugador, Camila?
‘Lo bueno, aparte de lo que la gente ve como el pasar económico, es también vivir la experiencia desde adentro. Los logros, el estadio, ver a tu esposo entrar a la cancha con los hijos son experiencias inolvidables y que para algunos es sólo un sueño. Pero como todo, también tiene una parte difícil y dolorosa. Gracias a Dios, con Brian y mis hijos somos muy unidos y eso compensa cualquier sacrificio que yo pueda hacer'.
La creadora del posteó sobre la vida secreta de las esposas de los jugadores, Jhoana Acero, también quiso destacar el lado positivo de su decisión de vida.
‘Lo mejor es vivir con intensidad, ver los sueños cumplidos, sentir el orgullo de ver a la persona que amas dedicándose a lo que le apasiona y celebrar juntos cada logro como si fuera propio'.


