Turista que cayó desde 60 metros sobrevivió por luz de una linterna

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Geraldo vivió su propio reality ultramega extremo en las Siete Tazas

Durante semanas no podrá caminar. Su pie derecho parece una empanada de lo hinchado que está por el esguince y el izquierdo está vendado. Tiene un ojo morado, y en el resto del cuerpo hay rasguños y feas heridas como evidencias del traumático accidente que enfrentó Geraldo Correa Bastos Junior hace seis días, cuando cayó 60 metros por un barranco cuando visitaba el Velo de la Novia.

Sale en silla de ruedas y adolorido desde el Hospital de Molina en la Séptima Región pero aún así, y gracias a la alegría propia de los brasileños, Geraldo, de 23 años, tiene ánimo para hacer algunas bromas. «De lo que pude ver, el famoso Velo era bonito. Yo quería llegar con prisa allá», dice entre risas.

El buen humor dura hasta que comienza a recordar las 36 horas que permaneció, a ratos inconsciente, herido, abandonado y sin alimentos, porque la mochila en la que llevaba comida y bebida quedó botada en el trayecto de su monumental caída. Sabe que la sacó barata porque este tipo de accidente no se cuenta dos veces. «Había perdido la esperanza de que me rescataran. Grité dos días pidiendo auxilio y nadie me escuchó. Estaba tan mal que hasta pensé en suicidarme».

Desesperado, buscó entre sus bolsillos y encontró una pequeña linterna. Una ampolleta diminuta que fue vital. «La encendía a ratos en la oscuridad de la noche para no pensar y cuando me encontraron, pude indicarles con la luz el lugar donde estaba porque no se veía nada», comenta.

-Qué fuerte.

-Pensaba en el suicidio. Estaba lejos del agua, pero pensé en lanzarme a la quebrada. No pensé en plazos, pero ya otro día era complicado. Pero también quería vivir y tener otra vida. Pensé mucho en Dios, y antes no lo hacía.

-¿Y qué querías cambiar de tu vida, Geraldo?

-Como todo joven pasaba de baile, en fiestas, sin preocuparme de estudios o trabajo. Fiesta, fiesta y fiesta. Ahora quiero hacerlo todo. Quiero terminar mi facultad de Derecho o de Letras que no terminé, ponerme más serio, pensar en el futuro y pasar más tiempo con mi familia. No sé, buscarme una novia.

En su ciudad, Geraldo trabaja como auxiliar médico forense. Sus conocimientos, algo le sirvieron para enfrentar la agonía porque con una camisa y una polera se envolvió los pies heridos, para darles calor y soportar el dolor.

Geraldo papá, mira a su hijo mientras hace las tremendas reflexiones. En la sala 2 de la sección de Medicina del centro hospitalario, el encuentro entre ambos fue conmovedor. «Recién me pudo avisar el martes en la tarde, cuando se consiguió un notebook. Me mandó un mensaje que decía: caí de un barranco y no puedo caminar. Estoy en el hospital. Ven con urgencia . Imagínese, quedé en shock», relata el padre.

«Él ha sido muy irresponsable. Espero que esto le sirva para madurar, pero ya no lo reto más, es mi hijo querido y está bien», agrega.

 

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