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Autor de la Foto: ARMADA DE CHILE
Título/Pie de foto: El Lobitos III en mejores tiempos.
Al Lobitos III le dejaron el ancla colgando y por eso no se hundió
La Armada supervisó el abordaje y remolque hasta la Caleta Sierra, en la Cuarta Región.
Jorge Núñez
La mala suerte del Lobitos III, el yate clase Hunter que casi se hunde frente a las costas de la Cuarta Región, parece llegar a su fin. A las 17 horas del miércoles una avioneta contratada por su dueño, Manuel Vallejos, encontró la nave flotando a 20 millas náuticas (37 km) al norte de Caleta Sierra y a otras seis (11,1 km) de la costa. De inmediato el capitán de puerto (s) de Los Vilos, sargento segundo Dennis Gallardo, asumió la supervisión del rescate de la nave, pues la tripulación había sido evacuada horas antes por la patrullera Coquimbo.
Paralelamente, desde el Club de Yates de Pichidangui, zarpaba Pablo Robles, «el capitán deportivo de alta mar con más experiencia de la zona», según Gallardo, quien fue el encargado de la rebusca o rescate del velero. «Para cumplir su misión, el capitán Robles usó al Pollux 1, un bote de 9 metros de eslora, equipado con un motor Yamaha de 150 hp, que le permite alcanzar los 30 nudos (54 km/hr)», detalla el suboficial.
Tras asegurarlo debidamente, Robles remolcó al Lobitos III a una velocidad de cuatro nudos (7,2 km/hr) hasta Caleta Sierra, la bahía más cercana al lugar de la emergencia. «Según el reporte, la embarcación tenía casi la misma cantidad de agua que cuando la dejó la patrullera Coquimbo», asegura Gallardo. La explicación estaría en un viejo truco marinero para alargar el tiempo a flote de las naves siniestradas.
«Si sabemos que a mayor bamboleo, mayor es la cantidad de agua que entra al bote, la mejor manera de neutralizar este movimiento es dejar el ancla a la pendura, es decir, dejar el ancla colgando -en este caso 50 metros-, para que en alta mar este peso muerto se mueva pendularmente en el sentido contrario al bamboleo y con eso estabilice la nave. Esta técnica además evita que la nave se vare en la arena o encalle en las rocas, pues se enganchará sola al hacer contacto con el fondo marino», explica.
Por ahora, el Lobitos III se encuentra a flote y sin agua en su interior, pero con prohibición de zarpe hasta que un técnico certificado por la Armada haga un informe de daños y vise todas las reparaciones que necesite la nave.


