Una cosa un poco rara

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La exposición de falos que se está exhibiendo en el Museo Convento Catalina, entidad que se dedica a la religión, tiene la virtud de hacernos recuperar en algún grado el sentido de la realidad.

El Museo Convento Catalina, de Utrecht (Holanda), está dedicado al cristianismo, y reúne una importante colección de manuscritos medievales, pinturas, piezas de altar, prendas litúrgicas y objetos de oro y plata. En estos momentos se desarrolla allí una exposición cuyo tema es el lingam, es decir, el falo. 122 obras de arte fueron expresamente realizadas por artistas y diseñadores de 24 países a pedido del curador Ruudt Peters.

El director del museo dice estar muy contento por albergar en su convento la poco habitual colección de esculturas y joyas representando miembros viriles. La expo «Lingam 122 contemporary fertility symbols» ha pospuesto su fecha de cierre debido al éxito obtenido.

La representación del falo, esto es, del pene en estado de erección, era cosa natural en la antigüedad. Griegos y romanos entendían que aquello es no sólo parte de la vida, sino un símbolo de la fecundidad y de la fuerza creadora. Lo mismo ocurre en las culturas orientales, particularmente en la India, de donde proviene la palabra lingam. Los romanos le llamaban fascinus a esta manguerilla eréctil, que en nuestra cultura se tiende a silenciar o a convertir en objeto pornográfico.

Afirma Ruudt Peters que el cristianismo es una religión más bien cerebral, de la cabeza, en tanto que los orientales buscan la religión a partir del cuerpo entero. Quienes hemos sido educados en colegios de curas sabemos que para saber del lingam es preciso operar en voz baja. Hoy está Google a disposición, aunque aun así se sigue tratando aquello como si fuera una cosa un poco rara, a cargo no de las personas, sino de los médicos o de otras tribus.

La exposición holandesa en el Convento Catalina, que se dedica a la religión, tiene la virtud de hacernos recuperar en algún grado el sentido de la realidad. Que junto a imágenes piadosas, retratos de la Virgen, manuscritos píos y estampas de santos se despliegue en estos meses del invierno europeo una colección de objetos fálicos consitituye un gesto interesante, sin duda.

Resulta extraño tener que decir que los seres humanos, hayamos sido o no creados por un ser superior todopoderoso, somos como somos y tenemos en nuestro cuerpo lo que tenemos. Más aun, hay ciertos órganos del cuerpo, como el corazón, el falo, los ojos, los pechos y el vientre femeninos, las manos, que sirven para simbolizar fuerzas o potencias del ser, y así ha sido en casi todas las culturas.

Uno ha tenido que convivir con la cerrada lucha de algunos por silenciar, o transformar en broma escolar, o en pecado, o en delito, todo lo que tenga que ver con el falo. A fin de cuentas es un pedazo de carne humana -perecible- como otros, ni tan importante como para decorar todos los ambientes con él, ni tan despreciable como para no representarlo jamás.

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