Desde Buenos Aires y La Plata, chilenos analizan cuánto ha cambiado el panorama en el último semestre
Pese a que el costo de la vida aumentó, sigo defendiendo que es conveniente, sostiene alumno de la U. de La Plata.

La gratuidad de la educación universitaria pública y un tipo de cambio favorable impulsaron a muchos jóvenes chilenos a irse a estudiar en Argentina. Pero los vaivenes políticos han gatillado que la economía trasandina viva un gran ajuste en precios.
Con las dos monedas casi a la par en su cotización respecto al dólar, hoy en Buenos Aires la cuenta del supermercado es muy similar a Santiago, el vestuario es mucho más caro y los precios de la tecnología están por las nubes. Por ejemplo, el mismo refrigerador que en Chile está a $400.000 en Argentina cuesta sobre $1,8 millones.
Lo mismo pasa con los arriendos (ver tabla). Tras la derogación de una ley que ajustaba sus valores de acuerdo a un índice que seguía a la inflación y los salarios, los montos ahora los determina el mercado. En cuanto a salud, las prepagas (similares a las isapres) también tuvieron fuertes ajustes: de hecho, el mismo gobierno ha solicitado retrotraer los precios a los de diciembre.
Arriendos complicados
Ante este panorama, ¿les sigue conviniendo a los chilenos ir a la universidad en Argentina? El calameño Ariel Santibáñez (27), quien estudia la carrera de Imagen, Diseño y Sonido en la Universidad de Buenos Aires, cree que ya no. «No es conveniente para un chileno venir a estudiar. El proceso de emigrar es bastante difícil como para sumarle la preocupación de los costos de vida. Para una persona muy joven es difícil manejarse con eso: por ejemplo, que te suban el arriendo y no tengas cómo pagar».
Hoy se pide tanta documentación, advierte, que a veces se hace casi imposible conseguir un alquiler. Lo más rápido son los arriendos temporales, que no piden tanto papeleo, pero son mucho más caros, y están dolarizados. «Lo que muchos suelen hacer es ir a habitaciones o compartir departamento, que sale más a cuenta. En mi caso, vivo como a una hora de Buenos Aires, en el sector de Villa Celina».
¿Cuánto paga de arriendo?
«Comparto el departamento con otra persona. Al inicio pagábamos $80.000; es decir, $40.000 cada uno. Pero ahora se hizo un reajuste fuera del contrato y subió a $140.000 ($70.000 cada uno). El dueño puede subir cuando quiere y no existe nadie que lo regule».
«Es conveniente»
Los planteles privados, que sí cobran arancel, también han ajustado sus precios. Víctor Mondaca (22), estudiante de Sicología de la Universidad de Belgrano, partió pagando 20.000 pesos argentinos (en ese tiempo eran como $150.000 chilenos); ahora paga $290.000 (el monto es casi igual que en Chile).
«El arancel va por turnos: estudiar en la mañana es más caro y el de la noche es más barato. Yo curso en esta última modalidad». Él vive en el barrio de Villa Crespo y paga $300 dólares de alquiler por un departamento.
¿Por qué quiso ir a una privada?
«En su momento convenía mucho más. También por un tema de calidad de vida».
El estudiante de Kinesiología Diego Huerta (20), oriundo de Iquique, se fue a cursar Medicina en la Universidad de la Plata, pero con el tiempo se dio cuenta de que le gustaba la kinesiología, así que se cambió a la Universidad Católica de La Plata. Cuando partió la carrera costaba $82.000; ahora el arancel está a $122.000.
Él vive en La Plata y de arriendo paga $320.000 argentinos por un departamento. «Pese a que el costo de la vida aumentó, sigo defendiendo que es conveniente venir a estudiar acá. La educación y los gastos mensuales siguen siendo más económicos a que si estuviera estudiando en Chile».
País de vaivenes
Alain Cretton, director de ChilenosArg, plataforma de información y asistencia a chilenos (https://goo.su/Q59G9G9), concuerda en que el traslado sigue siendo conveniente, dado el reconocido prestigio de varios planteles trasandinos. Sugiere planificarse con tiempo, tener ahorros y no viajar con lo justo, para no quedar expuesto a los vaivenes de una economía inestable.
«Los costos de vida hoy son más altos. Se ha dejado de subsidiar y congelar precios de alimentos; también subió mucho el transporte. Uno de los principales problemas de muchos chilenos es que están muy ajustados con el presupuesto. De hecho, hoy buscan compartir departamentos para así ahorrar, cosa que no solían hacer», expone.
¿Aranceles en universidades públicas?
El economista Javier Curcio, director del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, especialista en monitoreo de políticas públicas, aclara que hasta ahora no hay nada concreto respecto a la propuesta de cobrar aranceles en las universidades estatales. «Hubo muchos anuncios, pero hasta ahora no hay ninguna reforma ni proyecto de ley. También se habló de cobrar a los extranjeros no residentes. La Ley de Educación Superior establece que todo aquel que tenga un DNI como extranjero o nativo tiene posibilidad de ser incorporado a la curricula teniendo los mismos accesos que cualquier ciudadano argentino».
¿Qué implicancias podrían tener estos cambios?
«Si se dispusieran, probablemente va a generar un desincentivo a que más jóvenes lleguen al país. Pero lo que atrae a la demanda de esta prestación de servicio tiene que ver con que las universidades argentinas tienen una buena reputación».
¿Aumentaron mucho los aranceles de las Ues privadas?
«Aumentaron al ritmo de la inflación desde diciembre en adelante».


