Proyección de plataforma Voronoi usa datos de Naciones Unidas
Según el análisis, en 2050, Latinoamérica tendrá una esperanza vital de 81 años.
La plataforma Voronoi -que se especializa en producir y confeccionar gráficos basados en datos de fuentes abiertas y confiables- acaba de sintetizar en una infografía la proyección de esperanza de vida a nivel mundial entre 1950 y 2050, concluyendo que la tendencia al alza superará los ochenta años en cuatro de los cinco continentes (ver ).
Tomando como insumo principal el documento «Perspectivas de la población mundial 2022» -elaborado por Naciones Unidas-, la representación visual pone a la cabeza a Norteamérica y Europa. Más abajo, Oceanía, Latinoamérica y el Caribe, Asia y África completan la lista.
Según este análisis, nuestra región pasará en una centuria de una esperanza de vida de 49 años, en 1850, a otra de 81 años, en 2050. En esta evolución son varios los factores que han influido.
Sociedades
«Los determinantes sociales de la salud juegan un papel clave en el aumento de la expectativa de vida de la población, ya que influyen en las condiciones en que las personas nacen, crecen, viven, trabajan y envejecen. Estos determinantes sociales incluyen factores como el acceso a la educación, el empleo, la vivienda, la alimentación, el entorno social y la atención sanitaria, entre otros», dice Andrés Glasinovic, académico de la facultad de Medicina de la Universidad de los Andes.
Vacunarse
Un ejemplo, agrega, es la vacunación, «una de las intervenciones médicas más exitosas en la historia de la salud pública. Ha contribuido significativamente a mejorar la expectativa de vida en todo el mundo». «En un inicio fueron las vacunas para la viruela, la poliomielitis, la rubeola, la difteria y el sarampión. Hoy, infecciones que están asociadas con cánceres se pueden prevenir con vacunas, tales como hepatitis B y virus del papiloma humano. Ayer y hoy las vacunas han sido el principal instrumento para mejorar la expectativa de vida de las personas», acota Osvaldo Artaza, exministro de Salud y decano de la facultad de Ciencias de la Salud, de la Universidad de las Américas.
Alimentos
Otro factor surgió del rubro alimenticio. «Las políticas públicas de promoción y prevención de salud, como aquellas vinculadas a la alimentación saludable promovidas por el doctor Fernando Monckeberg, también han desempeñado un papel importante en la mejora de la expectativa de vida de la población», detalla Andrés Glasinovic, de la Universidad de los Andes. «Chile fue líder en la derrota de la desnutrición, hoy el problema es la obesidad y el sobrepeso con sus nefastas consecuencias en padecimientos metabólicos y cardiovasculares. Para nuestro país fue más fácil proveer de leche y alimentación complementaria que, ahora, combatir los alimentos azucarados y ultra procesados», asevera Osvaldo Artaza.
Alcantarillado
Si antes el alcantarillado simbolizó de alguna manera la tendencia al alza de la expectativa de vida, Artaza dice que «como símbolo actual de acceso a servicios básicos veo al agua, a la alimentación saludable y a la conectividad digital». La mayor expectativa de vida, acentúa Andrés Glasinovic, «hay que verla como un triunfo del desarrollo de las sociedades. Hoy en día Chile junto a Uruguay son los países que están liderando en longevidad en Sudamérica. Esta situación no solo se debe al mejor acceso a la atención sanitaria, sino que en especial se debe al mayor desarrollo socioeconómico y cultural del país».
Mujer en la pega
Julieta Palma -socióloga y profesora de la Universidad Alberto Hurtado- apunta que el principal desafío del aumento de las expectativas «son los temas de cuidado. Hasta las últimas décadas la crisis de cuidado se acentuó por el aumento de la participación laboral femenina. Eso va a cambiar radicalmente porque en el futuro se va a complejizar más porque habrá un mayor número de personas que requieran ser cuidadas». Osvaldo Artaza recalca que «fuimos muy exitosos para disminuir la mortalidad infantil y materna. En pocas décadas logramos aumentar de manera impresionante la expectativa de vida, pero los años ganados tienen una mala calidad ya que la cantidad de personas que llegan a la tercera edad con discapacidad, varios padecimientos crónicos y pérdida de autovalencia es enorme. Es allí donde está nuestro desafío actual y futuro».


