La campeona de karate narra las dificultades de los deportistas Proddar para acreditar sus ingresos
La medallista panamericana y su pololo, Joaquín González, se cansaron de juntar papeles y optaron por remodelar la casa familiar.
Mientras ganaba la presea dorada, la casa de sus suegros, donde vive hace ya tres años junto a su pololo y también karateca, Joaquín González, estaba patas arriba. Especialmente el dormitorio de los deportistas y la cocina. Estos espacios fueron remodelados por la pareja luego de enfrentar varias desilusiones y trabas a la hora de arrendar una casa.
«Nosotros con Joaquín tenemos la beca Proddar, que se da por medallas a los deportistas. Vimos muchas propiedades y todas eran con arriendo mediante corredora. Nos pedían liquidaciones de sueldo, un buen aval y otros miles de papeles que, como deportistas, no tenemos. En todos lados nos dijeron que la beca no podía contar como sueldo. Nos rechazaron por los papeles y eso nos desmotivó mucho. Así que optamos por seguir viviendo un tiempo más con mis suegros, pero decidimos que haríamos arreglos en la pieza y en la cocina», agrega la campeona de Santiago 2023.
Sus logros, fotos e información están en todos lados. ¿No servía para validar sus actividades?
«Lo intentamos, pero no. Nos recomendaron otras salidas para poder arrendar, como buscar otra persona para complementar renta, pero eso implicaba pedirle a una persona que nos hiciera el favor y además conseguir otra para que fuera aval. Son favores delicados porque tienes que ver toda su información, su Dicom, cuánto ganan y firmar papeles notariales».
¿Ha tenido otros problemas por la beca?
«Muchos. En nuestro caso es casi imposible que algún banco te dé un crédito porque, para ellos, es como si no tuviéramos ingresos. Incluso es difícil sacar un plan de teléfono. En mi caso lo contrataron mis papás y yo lo pago. Definitivamente falta alguna ley o algo que nos asegure y facilite el acceso en este ámbito».
¿Cómo es la convivencia con sus suegros?
«Llevamos viviendo tres años juntos y la convivencia es súper buena. Nosotros vivimos solos en el segundo piso, así que es como tener un mini departamento. Arriba hay baño, oficina y la pieza, así que tenemos independencia y privacidad. Mis suegros no suben, son muy respetuosos y compartimos los espacios comunes».
¿Qué es lo que más querían remodelar en la casa?
«Joaco quería cambiar la cocina hace muchísimo rato. A él le gusta mucho cocinar, hace postres y platos, y le molestaba porque los muebles eran antiguos y no había espacio. Yo estaba con el bichito de transformar la pieza, así que decidimos hacer ambos cambios».
¿Qué cambiaron en la pieza?
«Hace rato que yo quería un respaldo bonito, pero teníamos cama king y los enchufes estaban hechos para una cama de dos plazas. Entonces Joaco con mi suegro movieron todos los enchufes para que no quedaran tapados por el nuevo respaldo. También hicimos arreglos en la pared y la pintamos. Joaco quería un color oscuro y yo uno blanco, así que la pintamos en un gris que fuese punto medio».
¿Y en la cocina?
«Está quedando súper tecnológica. Tiene luces led, será touch y considera cargador inalámbrico de celular y esos enchufes ocultos que salen cuando los necesitas, entre otras cosas. Dividimos el gasto entre todos para remodelarla, aunque ya llevamos dos semanas sin cocina».
¿Y cómo lo han hecho?
«La primera semana estuve en El Cairo con mi suegra y mi cuñada, así que a Joaquín y mi suegro les tocó sobrevivir. Cuando llegamos encontramos bolsas de KFC y McDonald's, así los pillamos, sobrevivieron a puro delivery. Ahora tenemos una cocinilla en el patio, ahí está cocinando mi suegro y ha sido como estar en un camping».
A futuro, ¿cómo sería la casa de sus sueños?
«Sí o sí con un patio con espacio, porque tenemos tres perros. Debe tener una cocina que le guste a Joaquín, porque es muy mañoso con eso, un clóset grande y un piso bonito».


