Afortunadamente, iba lento y el pequeño está bien
Venía del colegio con Ollie, quien iba en scooter por la vereda cuando se enfrentó a un conductor que estaba sacando su auto en reversa y no lo vio. Lo tiró lejos. Por suerte andaba con casco, no se hizo ninguna lesión y fue a emergencias después, describe.
Un susto que ninguna madre quisiera fue el que vivió la creadora de contenidos Valeria Ortega, quien -en un abrir y cerrar de ojos- vio cómo su hijo mayor, Ollie (Oliver, 5 años), sufrió un accidente en Shrewsbury, Inglaterra, donde reside desde 2025 con su familia.
Este sábado, la ex «Calle 7» subió un video a su IG (@vale_ortega), donde contó a grandes rasgos que había sufrido un gran susto y que se lo había llorado todo. Este domingo, reveló por el mismo medio que «a Ollie casi lo atropellan el viernes, entonces fue caótico todo».
Ya más tranquila, Ortega detalla el hecho. «Íbamos de vuelta del colegio, que queda al lado. Caminamos por ahí todos los días. Oliver hace todos los días la misma ruta, andaba en scooter, todo muy normal. Y venía un auto retrocediendo de su casa, una persona iba sacando el vehículo, entonces estaba en la vereda. No es que Ollie cruzó la calle. El auto iba lento, pero no lo vio», relata de entrada.
Acto seguido, el conductor impactó al pequeño y «lo tiró lejos. Por suerte andaba con casco, no se hizo ninguna lesión y fue a emergencias después. Está súper bien. Igual va a ir a un chequeo con un especialista el lunes, pero la peor parte fue el shock. El caballero que iba conduciendo no lo vio, por lo que se sentía súper mal. Fue un poco terrible, pero el objetivo es que no le tenga miedo a andar en scooter de nuevo y distintas reglas, como que esté más atento, que es un poco cuando un niño tiene un accidente, que es parte de crecer», añade.
Por lo que cuenta, Ollie fue atropellado finalmente.
«Claro, pero no le pasó el automóvil por encima, ese es el punto. Pero sí, lo atropelló. Se tocaron en definitiva y eso hizo que saltara y el scooter quedó abajo del auto. Por suerte andaba con una amiga, Rosa, y ella me ayudó, porque yo estaba con Sienna en el coche y era más difícil moverme, así que ella me ayudó absolutamente en todo, lo que le hizo sentir menos terrible, pero un poco en shock».
¿Cuál fue su reacción al ver que fue un atropello?
«Primero vi que algo había pasado. Pensé que se había caído. No pensé que alguien le había hecho algo, como no pensé que había sido un accidente que incluyó a un tercero. Como que grité primero, qué pasó, qué pasó, y después fui y no vi sangre ni nada. Lo único que me preocupaba era de que se hubiese quebrado algún hueso o que le hubiese pasado por encima, cosas así, pero me calmé cuando lo vi. Le pregunté cómo estaba, qué si le dolía algo. Ahí adopté una postura calmada que no sé de dónde saqué. Pero ya cuando terminó todo y volvimos a la casa, colapsé, me lo lloré todo, no podía parar».
Si bien, los incidentes pasan, Valeria Ortega confiesa que no pudo evitar culparse. En ese sentido, señala que pensó en que ella lo había dejado ir, no lo había detenido: «Uno se empieza a culpar por infinitas razones, pero un accidente es un accidente. La persona no lo vio, punto final. No pasó nada más que el susto, pero es un accidente. Como mamá siempre pasa que te dices: debí haber hecho esto; no debí haber hecho esto… debí, debí, debí y, finalmente, ese es el problema», expresa.
¿Es primera vez que atraviesa algo así con sus hijos?
«Sí. Entonces, como que fue peor y es un poco más difícil. Si bien estaba rodeada de gente que me decía que todo iba a estar bien, pensaba qué voy a hacer ahora. Uno se pone en el peor escenario, pero por lo menos hoy (domingo) estoy más tranquila. El shock me duró harto».
¿Ollie cómo está ahora?
«Con él todo bien. Tiene que ir a un chequeo el lunes con un especialista para quedarnos seguros de que todo está bien. Fue un susto medio fome, son cosas que uno no quiere que pasen, pero pasan, y que me encantaría evitar. Él está bien, si le preguntan le da un poco de susto, se acuerda, pero creo que los niños manejan las cosas mucho más rápido y fácil que los adultos».