La joven de 24 años va en cuarto año de derecho y a la vez es embajadora sobre seguridad vial
Tiene apenas 24 años, pero Vania Camus (@vaniacamuss), piloto profesional de Yamaha, reparte sus quehaceres diarios en diversas aristas, pero siempre relacionadas con un factor en común: las motocicletas, las cuales se han convertido en su gran pasión.
Camus es estudiante de cuarto año de derecho en la Universidad Andrés Bello, compite en torneos nacionales e internacionales en la categoría de big trail y además es embajadora de seguridad vial en la Academia de Motos Chile. Todas estas ocupaciones se vienen formando desde hace solamente tres años, cuando la joven aprendió a manejar una moto durante la pandemia.
Su padre, Arturo Camus, fue quien le enseñó a manejar en un modelo de 1200cc, vale decir, de las motos más grandes que hay, lo que le dificultó para poder llevarla en curvas o terrenos más complicados.
«Fue un proceso de mucha constancia, metodología y sabiduría. Yo creo que uno no debe tenerles miedo a las motos, pero sí un respeto hacia ellas, y nunca sobre confiarse de las capacidades que uno tiene, porque ahí está el peligro. De marzo a agosto entrené y entrené para sacar mi licencia», dice, mientras ajusta su traje marca Klim, el cual la ayuda a absorber el impacto ante una caída.
¿Cómo fue ese entrenamiento?
«Tenía mis clases virtuales (de derecho) y de ahí le dedicaba una o dos horas andando en el patio de mi casa. El aprendizaje con la moto fue gracias a mi papá y lo que hicimos fue ir simulando el examen vial de ese tiempo, ya que en ese entonces no había un circuito definido, para así mejorar mi técnica».
¿Te costó dominar la técnica?
«El primer día con suerte la pude subir a pulso. No era ni capaz de moverla, pero todo es practica y en buen chileno: es más maña que fuerza. Hay que saber dónde tomarla del caballete, ese es el truco. Yo mido 1,67 y peso 60 kilos, entonces no es necesario matarse en el gimnasio para levantar una moto. Es solo las ganas de dominar algo bien».
¿Y cómo lo haces para compatibilizar los tiempos con el estudio y las motos?
«El estudio queda para la noche y trato de ser lo más disciplinada con ello. En el día le dedico harto tiempo a la moto, sobre todo en las tardes para entrenar y generar contenido sobre seguridad vial. Además, me enfoco harto con las carreras».
¿Y qué le gusta más: las motos o las leyes?
«No, las motos. Para mí las motos son mi estilo de vida y mi pasión. Aunque creo que se pueden compatibilizar ambas cosas, porque de hecho la seguridad vial o las leyes nuevas en pro de los motociclistas, tienen mucha relación. Es lo que busco para un futuro no muy lejano: poder hacer ambas cosas».
¿Y en qué momento comienzan las ganas de competir profesionalmente?
«Con una carrera de big trail que, para que se entienda, es una moto que sirve para andar en la calle y el cerro. Había una competencia a la cual fui como espectadora y el productor, Patricio Cabera, me animó a competir en la categoría de mujeres. Me mostró su moto de enduro, el circuito y al final me animé a correr. Desde ahí me quedó el bichito y fui a correr todo el campeonato».
¿Y qué pasó?
«Competí durante todo el 2022, pero cuando terminó la competencia, necesitaba mejorar mi técnica, porque como la moto es tan pesada, cuesta curvarla en cerros o zonas empinadas. Por ello opté por la Tenere 700 de Yamaha. Ahí se me abrió la oportunidad de competir en Colombia, pero en una de 150 cc, y fue una de las experiencias más gratificantes que he tenido, y a eso es lo que voy: no importa el tamaño de la moto, puedes tener un buen rendimiento igual».
Además de competir también he visto que les das harta importancia a las redes sociales?
«Me contactaron desde la Academia, porque hace rato que hago contenido en redes sociales y siempre he dicho que tengo como una cara meme, y tratamos de hacer bromas, pero enseñando algo importante».


