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Autor de la Foto: JAVIER TORRES
Título/Pie de foto: La olla a presión quedó casi intacta luego de la detonación
Una olla a presión con pólvora negra fue instalada al lado de una iglesia en Las Condes
El artefacto tenía clavos en su interior y un mecanismo de relojería para cocina. No alcanzó a reventar y por eso mismo no dejó daños.
Romanet Montoya
A las 8.50 horas de este sábado, los vecinos de la iglesia San Pedro de Las Condes vieron sobresaltada su habitual tranquilidad cuando una bomba de fabricación casera explotó justo al frente de las puertas laterales del recinto religioso.
El artefacto estaba oculto dentro de una mochila y se trataba de «una olla a presión con esquirlas de clavo en su interior y un mecanismo de timer , programado en aproximadamente una hora, el que no detonó cuando tenía que hacerlo y solo deflagró (ardió sin estallar)», explicó el general de Carabineros, Ricardo Cartagena. Esta falla, por fortuna, hizo que la bomba no provocara ningún daño material ni lesionara a nadie. De hecho, la olla a presión usada quedó casi intacta.
«Pensé que era un disparo», contó Marcela Zúñiga, testigo que está de visita en uno de los departamentos ubicados frente a la parroquia, ubicada entre las calles Isabel la Católica y Santa Adriana.
«Escuché un bombazo pero no salí a mirar porque tengo a los niños enfermos. Me asusté y no salí; por eso no vi nada, pero se escuchó fuerte», agregó.
Reacción parecida tuvo el párroco de la iglesia, Hans Kast, quien es tío del diputado Felipe Kast. «Escuché un ruido fuerte pero pensé que había sido un golpe de un portón, así que seguí mis labores normales», detalló.
«Quince minutos después un vecino me dijo que había un artefacto explosivo y cuando me acerqué a ver ya estaba todo acordonado», afirmó.
De paso, el sacerdote llamó a la calma a sus feligreses. «Yo estoy tranquilo y seguimos con nuestras actividades normales. Uno tiene la fuerza de la fe e invito a tener fe y tranquilidad y a superar las dificultades con el diálogo», dijo.
Desde el Arzobispado de Santiago repudiaron el atentado y a través de un comunicado, señalaron que estos actos «generan un ambiente de desconfianza que Chile no se merece» y que la violencia «no debe ser un camino válido».
El gobierno también se sumó a las declaraciones de rechazo. «Se trata de un hecho grave que como gobierno condenamos enérgicamente», declaró el ministro vocero de gobierno, Álvaro Elizalde.
Luego de la explosión, en el lugar trabajaron funcionarios del Gope y del Labocar, quienes realizarán las pericias de los restos encontrados y de las imágenes que captó una de las cámaras de la misma parroquia, que podrían arrojar luces para dar con la identidad de los autores del atentado, quines no dejaron panfletos o rayados.
Usar una olla no es nuevo
La pólvora con esquirlas y un timer programado para hacerla detonar no es un mecanismo nuevo en los atentados con bombas. Según el fiscal, Raúl Guzmán, «tiene similitud con otros artefactos explosivos que hemos tenido en la Región Metropolitana y eso nos da algunas líneas investigativas». Uno de ellos es el que ocurrió el 1 de enero del 2014 en la 18 Comisaría de Ñuñoa.


