La cantante junto a su amiga Alisson West ya han cuidado dos canes
Ya tiene a Funky y también adoptó a Salsa, una quiltra revoltosa. Acogían a un pastor suizo que también se queda.
«Mi situación con los perritos cambió mucho en el último tiempo», reconoce con una risa Vesta Lugg. La cantante los últimos cuatro meses pasó de tener a Funky, su perrita que tiene hace tres años y que conoció en la fundación Ayuda Callejeros, a también ser hogar temporal de otra can en febrero, en abril sumó otra de forma permanente, y hace algunos días que es la casa de acogida de otro can que buscaba dueño pero terminó enamorando a Alisson West, su amiga y brand manager de su medio Muy Vesta. Por estos días ambas conviven con los tres cuadrúpedos en el departamento de la cantante.
«Cuando vivía con mis papás siempre ellos fueron hogar temporal de perros, me acostumbré a que hubiera cinco o seis perros en la casa. Los perros son bacanes por ser ellos, no por cómo se vean, cada uno es único», recuerda Vesta.
En febrero por Ayuda Callejeros se enteró que había una perrita adulta, Canela, que llevaba meses en un canil en una veterinaria pues nadie la adoptaba, así que la cuidó un tiempo junto a Alisson, inclusive arrendaron una casa para cuando la intérprete fue al último Festival de Viña y así estuvieran más cómodas.
«Canela estuvo un mes con nosotras, fue una experiencia maravillosa porque era un caso muy especial porque ella fue maltratada, estaba bien traumada, entonces queríamos que estuviera más acostumbrada a ver más personas, compartir con otros perros, a dormir en una cama, a pasear, a comer en plato, a tener juguetes. Fue difícil despedirnos, lloré mucho porque tuvimos una conexión especial, y hasta hoy tenemos contacto con sus dueños. Esta nueva familia es todo lo que ella necesitaba y eso le gana a la pena», detalla Alisson.
Funky estuvo una temporada con los papás de Vesta y sus dos perros en Costa Rica, y cuando volvió a Chile «estaba estimulada en manada, ella es muy social y en Ayuda Callejeros apareció la Salsa», otra quiltra de un año que fue abandonada preñada y tuvieron que intervenirla pues no iba a sobrevivir al parto. «Después me la traje para cuidarla, si se llevaba y se elegía con la Funky, iban a ser hermanas, y así fue. Funky la cuida, la defiende, la acompaña, comparten cama, juguetes y comida», sigue Lugg.
La semana pasada, cuando Vesta estaba grabando para su nuevo disco, su productor le contó de un cachorro de dos meses abandonado los días de lluvia, y con Alisson se lo llevaron para cuidarlo, le pusieron Peluche y aunque pretendían buscarle casa, esta última se flechó. «Él se porta excelente, hace pipí en los pañales que le ponemos, es muy cariñoso, entiende cuando le dicen no. Tuvimos una conexión inmediata así que decidí que me lo voy a quedar y tengo una red de apoyo para cuidarlo», declara West. «Estábamos atentas a buscarle buenos dueños porque como es de raza (pastor suizo), mucha gente se lo podría quedar por los motivos incorrectos», sigue Lugg.
Ambas han mostrado este proceso en sus Instagram @vestalugg y @alisson.west. «Por redes sociales la gente puede ver la experiencia enriquecedora que es ser hogar temporal que es pura ganancia, motivarse a serlo o a adoptar», cierra Vesta.


