Exposición de Jennifer Karady en San Francisco
La autora ofrece escenificaciones en las que soldados que combatieron en Irak y Afganistán recrean episodios traumáticos de su paso por las zonas de conflicto.
Todos los modelos que posaron para la serie de fotografías que Jennifer Karady exhibe actualmente en San Francisco, en la galería SF Camerawork, escucharon de la autora, cada uno a su turno, la siguiente pregunta: «¿Se siente bien?»
La interrogante era necesaria y pertinente si se toma en cuenta que quienes protagonizan las imágenes de la artista son veteranos de las guerras de Irak y Afganistán, y que lo que hicieron ante la cámara fue revivir sus traumas en las zonas en conflicto.
La exposición de Jennifer Karady, una fotógrafa que colabora regularmente con el diario The New York Times , incluye doce trabajos de gran formato que resultaron de complejas y largas puestas en escena (ver recuadro).
En ellos, hombres y mujeres estadounidenses que partieron a combatir a esos dos países, y tuvieron la fortuna de regresar con vida, recrean episodios límite de su experiencia, ya sea porque corrieron el riesgo de morir o porque fueron testigos de la muerte de algún compañero o de civiles y soldados afganos e iraquíes.
Karady -quien suele producir imágenes que simbolizan la relación de los personajes con su entorno- conversó extensamente con sus modelos antes de empezar a fotografiarlos y les propuso revivir esos momentos traumáticos en su ambiente cotidiano, afectado obviamente luego de su paso por la guerra.
Es por eso que los veteranos de Irak y Afganistán retratados por la fotógrafa aparecen en sus casas, sus espacios de recreo preferido o en sus lugares de estudio, y junto a sus parejas e hijos, la mayoría.
Hay escenas que simulan explosiones, incendios y ataques. Otras muestran cadáveres de mujeres y hombres inocentes, mientras algunas representan pesadillas recurrentes surgidas luego de un combate o asalto. También se reproducen situaciones absurdas, entre ellas el ataque de risa que recuerda haber tenido uno de los modelos después de que un compañero suyo fue baleado en un ojo.
Jennifer Karady ha trabajado durante cinco años en esta serie. Empezó en 2006, cuando retrató a un veterano que salió disparado por una explosión, perdió la conciencia y despertó mientras dos iraquíes lo golpeaban y pateaban, al mismo tiempo que uno de ellos intentaba alcanzar su bayoneta. Se salvó porque fue más rápido: tomó el arma primero que sus atacantes y acabó con ambos.
El proyecto de Jennifer Karady no sólo tiene un propósito artístico. La autora comenta que su método es, a la vez, un vehículo de catarsis.
«La idea de que ese momento se repita, ficticiamente, en un entorno seguro y familiar está basada en un modelo terapéutico», explica la autora.
Batallón de colaboradores
Jennifer Karady invirtió por lo menos un mes en realizar cada una de las fotografías sobre veteranos de guerra que exhibe en San Francisco. Las sesiones se ambientaron en distintos estados, entre ellos New York, California, Florida y Virginia, y demandaron la movilización de maquilladores, vestuaristas, escenógrafos, iluminadores y otros asistentes. También fue necesario que los modelos ensayaran sus escenas antes de que la fotógrafa empezara a disparar.


