El chico Yingo desató la locura en la megafiesta de la mini Paris Hilton chilena
«Lo único que quiero es que a la Vicky no se le olvide nunca esta fiesta», repetía Víctor Santibáñez mientras esperaba a su hija Victoria Santibáñez en la alfombra roja del Teatro Caupolicán. Y lo logró.
A las 22:30 horas, una limusina Hummer captó la atención de los 200 invitados que se agolparon en la entrada del lugar para ver la llegada de la mini Paris Hilton chilena a su mega fiesta de 15 años. Después de unos minutos de espera, la quinceañera, que venía con un grupo de 18 amigos, salió del techo del vehículo a saludar como una diva. Pero bastó que se asomara la rubia cabellera de Karol Dance para que la atención girara y se desatara el monumental griterío de las adolescentes.
La entrada fue un completo despelote. Un tumulto de cámaras y flashes empujaron a la pareja, que estuvo a punto de caerse. Cuando llegaron al final del pasillo, la modelo Anita Mestre los estaba esperando con un micrófono, donde la festejada dio una pequeña conferencia de prensa. A lo más alfombra roja.
«¡Karol! ¡Karol! ¡Mírame! ¡Te amo Karol!», gritaron las quinceañeras que estiraban los brazos entremedio de los camarógrafos y fotógrafos, para tocar al ídolo juvenil.
Fue tal el descontrol que una de las sorpresas que le tenía Karol Dance a Vicky anduvo peligrando. Mientras el pololo de Faloon le tapaba los ojos para luego mostrarle una mesa con ocho tortas gigantes, un par de invitadas se lanzaron a los brazos del chico «Yingo».
Inmediatamente, Vicky les paró los carros. «¡Cuidado!, él viene conmigo, ¡no lo toquen!», cantó clarito la cumpleañera, que entró al salón del Caupolicán y se llevó a Karol al Vip donde la esperaba otro top: Kike Acuña.
«Ella es muy tierna, me cae muy bien. La voy a invitar a mi cumpleaños el 31 de julio», dijo el futbolista. «La fiesta está increíble. La Vicky es un amor, muy simpática. Ahora vamos a bailar toda la noche, y a preparar las otras sorpresas», Comentó Karol.
Pero más allá de la tumultuosa entrada, la chica disfrutó como nunca. «Está espectacular. No pensé que todo iba a salir tan bien. Le doy las gracias a mi papá por todo esto», dijo la muchacha antes de ponerse a bailar reggaeton con su amigo Héctor Contreras, el mini Farkas.


