La trama de Arturo Vidal y su amigo de infancia que sacó 50 millones desde la caja fuerte del lugar donde trabajaba, parece una de esas películas de serie B con problemas de continuidad, donde cada escena pareciera no tener conexión alguna con la siguiente. Un rompecabezas donde ninguna pieza encaja con otra.
Lo que se sabía, según una declaración jurada firmada por el amigo del futbolista, es que éste habría sacado a escondidas 50 millones de pesos desde la caja fuerte de la casa de cambios donde trabajaba, en el centro de Santiago.
Ese dinero se lo habría prestado a Vidal con el compromiso de que el futbolista lo devolviera en cierto plazo. Ese plazo se cumplió y, aparentemente, Vidal no habría pagado a tiempo. El dueño de la casa de cambios se enteró de todo esto que hicieron a sus espaldas y recurrió a la PDI. Vidal, apurado ante la trama descubierta, habría adelantado el pago de $35 millones. Pero resulta que Arturo Vidal cuenta otra historia.
Una vez terminado el entrenamiento del miércoles de Colo Colo en el Monumental, Vidal habló muy distendidamente del asunto, y algo apurado, como si tuviese cosas más importantes que atender.
Cometió un error
«Hay un malentendido; no pasó nada», dijo de entrada. «Un amigo cometió un error y estoy yo para ayudarlo. Gracias a Dios lo puedo ayudar, tengo los medios para ayudarlo. Me he ganado la vida trabajando, mi amigo asumió la culpa y ya estamos bien».
Es decir, no es que Vidal tuviese apuros de plata y le pidiera plata prestada a su amigo. ¡Si no que al revés!
«Claramente se equivocó (su amigo) y tiene que aprender, no puede volver a hacer esto», agregó Vidal. «Hasta ahora me sigue pidiendo disculpas, pero es mi hermano, así que no lo voy a dejar nunca. Lo voy a castigar con tres partidos sin jugar en Rodelindo (los amigotes se conocen desde que eran cadetes de Colo Colo)».
Luego, el amigo se mandó solo y nadie le sugirió, mucho menos Vidal, que sacara dinero de la caja fuerte a escondidas. Simplemente porque Vidal no tiene apuros de dinero.
«Tengo una familia, tengo hijos, tengo todo lo que quiero. Tengo salud, no creo que tenga problemas de plata a estas alturas», dijo el futbolista.
Es más, los 35 millones de pesos que pagó Vidal no fueron para saldar una deuda, aclaró, sino para ayudar a un amigo que había metido la pata.
«Ya lo cerré (este asunto). Mi amigo se comprometió, yo lo ayudé con $35 millones para que pagara la cuenta, él puso lo otro que faltaba. Sí, tiene que aprender que no puede volver a hacer esto».
Y para que no se hable más del asunto, también se llegó a un acuerdo con el dueño de la casa de cambios, en orden a renunciar a cualquier acción legal, «por lo cual el tema está zanjado y finiquitado», confirmó la relacionadora pública del futbolista.
Colo Colo va puntero en el campeonato y el domingo juega con Universidad Católica. Los amigos de Vidal, seguramente, le estarán haciendo barra.
La demanda contra Vidal por $600 millones
En agosto de 2024, Arturo Vidal habría firmado un contrato con la empresa FISB Gráfica en donde cedía sus derechos de imagen para la elaboración de un álbum autobiográfico. En una de las cláusulas de este contrato, el futbolista se comprometía a no aparecer en ningún otro álbum por espacio de dos años. Es decir, había un compromiso de exclusividad.?Sin embargo, aseguran los abogados de FISB Gráfica, ese mismo año, y después de firmado el contrato con la cláusula de exclusividad, Vidal Apareció en tres álbumes: el del campeonato nacional, el de Colo Colo y el del centenario de Colo Colo.?Además, agregan los abogados FISB Gráfica había llegado a un acuerdo con el futbolista para usar su imagen, también de manera exclusiva, en la elaboración de cuadernos escolares, pero resulta que descubrieron que Vidal habría firmado un acuerdo con otra empresa para lo mismo: para aparecer en la carátula de cuadernos de la competencia.?Los abogados dicen que sus clientes enviaron gente a China para cotizar cuadernos, los diseñaron, los compraron y los trajeron a Chile. Estamos hablando de 380.000 cuadernos con la cara de Vidal en la carátula. Pero los cuadernos jamás se pusieron a la venta. El mercado ya estaba saturado con cuadernos con la imagende Vidal. Huelga decir que el álbum, por lo mismo, tampoco vio la luz.?En resumen, FISB Gráfica demandó a Vidal por 600 millones de pesos por daño emergente y lucro cesante.