Villegas es feliz: «Uno se hace dependiente de cosas inútiles»

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Pronto a lanzar su libro De la felicidad y todo eso, el escritor reflexiona sobre el ánimo de los chilenos

¿Autoayuda, terapéutico, divulgación? No sé cómom catalogarlo, admite el panelists de Tolerancia cero.

«Este es un librito chico, no más». Fernando Villegas acaba de levantarse y lanza el primer concepto de la jornada respecto de su próxima apuesta editorial, «De la felicidad y todo eso». Está en su casa, sentado en su sillón y espantando a su gato blanco para que abandone su escritorio y deje de desordenar los lápices.

«Tiene un sentido de divulgación, pero no sé cómo catalogarlo. Hay cosas que hay que decir porque en algún momento pueden servir», explica sobre el texto.

-Usted lo llama de autoayuda.

-Eso lo digo bastante en broma porque no tengo mucha fe en esos libros. Uno debe estar alerta, captando lo que ocurre alrededor. El vicio mental del fantaseo y la ensoñación es otra fuente de desgracia, la gente crea fantasías tontas que no tienen nada que ver con la realidad y dejas de saber dónde estás parado, dejas de ver el árbol y recordar tu propia vida.

-El tiempo es un bien muy escaso, Fernando.

-El tiempo se aprovecha cuando no se llena de cosas. Estar ahora como estamos nosotros, sin hacer gran cosa, es aprovechar más el tiempo que si estuviéramos corriendo de un lado a otro.

-Ahora yo estoy trabajando.

-Bueno y yo también.

-Me refiero a que acá hay tensión, como la tienen otras personas en otros lugares.

-Está bien, yo no digo que no hay que trabajar, pero ocurre que la gente se llena de cosas inútiles, horarios para llegar al balneario, se cargan la mochila con muchas cosas. Se les va la vida en eso.

-La estabilidad laboral es extraña, se valora más trabajar en varios lugares y por poco tiempo.

-De esos clichés hay que discutir porque si no no habría escrito uno de los capítulos. La gente anda en una mano con el blackberry y conectada y apurada. Poca gente puede hacer el ejercicio de recordar lo que ha vivido.

-Si en su último libro mandó a la cresta al mundo, ¿qué cambió ahora que propone claves para ser feliz?

-Nada, simplemente las cosas hay que sacarlas. Yo he leído toda mi vida estas cosas y llega un momento que estás tan persuadido de que así hay que encarar la vida, que surge el deseo de expresarlo. A mi alrededor veo a personas infelices, perturbadas. La gente vive como las huevas.

-¿Somos un país más infeliz luego del terremoto?

-No necesariamente. Las crisis producen efectos contrarios, quitan elementos de infelicidad porque reúnen a gente en lugares comunes. Hay una sensación de solidaridad y estrechamiento de filas.

-La tecnología quedó al debe.

-Uno se hace dependiente de cosas inútiles. Antes cuando se cortaba la luz, lo primero que se hacía era ver los tapones, luego buscábamos velas y las prendíamos. El apagón del domingo pasado fue un evento mediático, un frenesí insensato.

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