Viuda de empresario asesinado: «Mi marido se preocupaba de su amigo y él le quitó la vida»

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Macarena Castillo quedó disconforme con la sentencia contra los asesinos de su marido

Fabián Robles recibió una condena de 18 años por planificar el asesinato de su socio junto a su cuñada.

Macarena Castillo (43 años) no se conforma. Siente que al fallo del Tribunal Oral en lo Penal de Rancagua le faltó severidad. «Nada ni nadie me va a devolver a Daniel, pero esperaba que también le dieran cadena perpetua a Fabián (Robles Villatoro). Él era amigo y socio de mi marido antes que yo lo conociera. Venía a nuestra casa. Lo suyo es más grave. Lo traicionó», sostiene.
Macarena se refiere a la sentencia emitida este sábado que condenó a los tres acusados del crimen de su marido.
Daniel Silva (43) fue asesinado el 21 de marzo de 2024 en la Ruta 5 Sur, a la altura de San Franciso de Mostazal, por dos sicarios en moto. El empresario manejaba su camioneta rumbo a Rancagua, donde tenía una reunión de trabajo, cuando lo abordaron y balearon.
Pese a que los sicarios siguen prófugos, el Ministerio Público demostró que detrás de su crimen estuvieron Robles, su cuñada Evelyn Muñoz Aviles y una ayudante de ella, Francisca Ortega Vásquez. El primero fue condenado a 18 años de prisión, la segunda a cadena perpetua, la tercera a 10 años de presidio.
La historia detrás de este asesinato es espeluznante. Silva y Robles eran dueños desde 2001 de la exportadora de cítricos orgánicos Biocitrus SpA. Pero había problemas económicos en la empresa. «Daniel la quería cerrar hacía tiempo. Se llevaba todo el peso del trabajo mientras su socio se gastaba la plata jugando porque era ludópata y tenía problemas con el alcohol. Lo fue retrasando porque le daba pena Fabián. Me decía está viejo, ¿quién le va a dar pega? Se preocupaba de su amigo y él le quitó la vida».
Evelyn Muñoz, hermana de la esposa de Robles, administraba una empresa de transportes y realizó varios trabajos para los socios. De acuerdo con la investigación, ella contrató a los sicarios por encargo de su cuñado. La idea era impedir la disolución de la sociedad.
Ese 21 de marzo concertaron por WhatsApp una reunión en una estación de servicio de la Ruta 5 Sur. Robles le envió la información a Evelyn, quien activó el plan. Le pagaron $500.000 a Quiroga, que condujo un camión tres cuartos desde Peñalolén hasta un punto de la carretera, donde descendieron los sicarios junto con la moto.
Macarena asegura que jamás imaginó que detrás de todo estaba su socio. «Nunca me gustó su cuñada. Fabián la metió a la empresa para vender los pallets. Pero ella les cobraba muy caro, Daniel pensaba que era un sinvergüenza.
Un amigo suyo me contó después que la misma semana de su asesinato Evelyn lo llamó para amenazarlo», relata.
Ambos fueron a la misa y luego al funeral de su marido. Se mostraron dolidos. Después un familiar le dijo que en el cementerio Fabián se acercó al ataúd de Silva y le pidió perdón. «Eso me pareció muy raro. Él me llamaba todos los días por teléfono para saber cómo estaba, me decía que no me preocupara, que la empresa iba a seguir y que no nos faltaría nada con mis niños. Una vez me dijo ahora vas a ganar más plata de lo que te daba Daniel y eso me chocó mucho. Me enojé. Su esposa también me llamaba para preguntarme qué sabía de la investigación, si tenía abogado».
¿Qué le decía usted?
«Nada. El fiscal nunca me dijo que ellos eran sospechosos, pero me repetía que no tenía que confiar en nadie. Que no entregara ninguna información. Yo me enteré cuando los detuvieron. Me llamaron a las cinco de la mañana para decirme que ya tenían a los culpables y me dieron los tres nombres. A esas alturas ya sospechaba algo de ellos por todo lo que te conté».
Que terrible.
«Parece una película. Por eso estoy enojada. Imagínate esperar dos años para escuchar esta sentencia. Siento que es una burla. El Ministerio Público reunió pruebas que estaban metidos en otro tipo de negocios turbios. Además, mostraron cero arrepentimiento. Durante la lectura de la sentencia conversaban entre ellos y decían que ninguno era culpable. Cuando fui al juicio Fabián nunca me miró a la cara. Y cuando les preguntaron si querían decir algo ninguno habló. Nadie pidió perdón».

Macarena y sus hijos continúan viviendo en Viña del Mar y están en terapia siquiátrica. «Todo este proceso ha sido horrible. Me siento defraudada de la justicia. No es un homicidio cualquiera. Si no dan condenas severas el sicariato va a seguir existiendo en Chile. Imagínate que después que mataron a Daniel, falsificaron su firma y empezaron a vender sus propiedades de otras empresas. Yo hice la denuncia y no pudieron seguir adelante. Pero se robaron más de $100.000.000 de la última exportación de limones».

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