Compartió fotos del pasado, cuando ambos estaban muy lejos de conocerse
En ese momento ella tenía 24 y él, 12. Ahora la diferencia no se nota, explica la española.
Dos fotos tomadas en 2008, pero en lugares y contextos diferentes. En una se ve a Wilma González con 24 años como modelo de Playboy. En la otra un niño sonriente de 12 años que responde al nombre de Nicolás Seguel. Las vueltas de la vida terminaron por unirlos y desde enero pasado están casados.
‘Subí esas imágenes a mis redes sociales. En ese momento de la vida hubiese sido imposible que dos personas así fueran pareja, las diferencias eran abismales. Cuando yo estaba en Playboy él era una guagua. Ahora ambos somos adultos y ahora la diferencia no se nota', explica la española Wilma González, exparticipante de realities y ahora entrenadora certificada en Estados Unidos.
Afirma que compartió las fotos debido a esas típicas comparaciones entre las parejas sobre qué estaba haciendo cada uno en un momento de sus vidas. Hasta el momento el post generó más de 9 mil me gusta.
Hoy ella cuenta con 40 y él 28. Se llevan muy bien ya que ‘Nicolás es muy maduro' y se complementan porque ‘yo soy más relajada y él, más estructurado'. De no tener esas cualidades, cree, no llevarían casi 6 años juntos. ‘Cuando yo lo conocí él estaba en la universidad. En esa etapa era más complejo pensar en un proyecto de vida juntos, pero a los dos meses ya estábamos planificando nuestra vida'.
En otra de las curiosidades de la vida, Wilma y Nicolás se encontraron por primera vez mucho antes de comenzar a salir. Sucedió en 2012. ‘Él estaba con un tío y el tío casi lo empujó para que se sacara una foto conmigo. Y Nicolás, que tenía 16 años, era como esos niños que les da vergüenza', recuerda la española. Para ese entonces, ella ya cuidaba de su hijo, Noah, que contaba con dos años y que ahora está a punto de cumplir 14.
Cuando ya estaban saliendo, Seguel le mostró la imagen a Wilma.
‘A lo mejor por temas culturales, los chilenos se quedan mucho tiempo en la casa y un muchacho de 20 años sigue con sus padres. Yo a los 18 ya había dejado mi pueblo y estudiaba en Madrid. Luego comencé a trabajar y recorrer el mundo', afirma.
¿Cómo se ve la madurez actual de su marido?
‘Él es paciente y muy comprometido con nuestra familia. Desde el minuto uno se relacionó muy bien con Noah. Nico, como niño rata, sabía de todos los videojuegos y por ahí engancharon y se fueron afiatando bien. Yo soy cero tecnológica y no tengo idea de juegos'.
Nicolás se encarga de cuidar a Noah y suele coordinarse con el padre, Gonzalo Egas, para buscarlo del colegio o realizar alguna actividad.


