Entre Quilpué y Villa Alemana
Estoy tranquila, dijo después de vivir el susto de su vida en ruta interior de la Región de Valparaíso.
La senadora Lily Pérez transitaba junto a su comitiva por Troncal Sur, una carretera interior de la Región de Valparaíso. Iba hacia Valparaíso y en el paso bajo nivel Ramón Ángel Jara, kilómetro 25 de la ruta, su marcha fue abruptamente interrumpida por pedradas lanzadas por desconocidos que luego escaparon.Los escoltas de la parlamentaria activaron de inmediato el dispositivo y armas en mano salieron en busca de los atacantes, mientras la rubia de RN intentaba controlar el susto.
Más tarde de lo previsto, Pérez arribó a su oficina en el Senado porteño y luego almorzó en el piso 15. Al salir, usó lentes oscuros y lucía demacrada.
«No quiero decir nada y voy ahora al médico», susurró mientras descendía una escalera. Ante la insistencia, pidió: «Entiéndanme que no quiero hacer declaraciones, pero estoy tranquila». Luego bajó en el ascensor hasta los estacionamientos del edificio, desde donde salió a bordo de un todoterreno.
Pese al ataque, ni la senadora ni su chofer sufrieron heridas mayores. Sólo el abrupto frenazo le provocó una leve dolencia cervical.
El operativo que se desplegó en las inmediaciones del sector, que coincide con el límite de las comunas de Quilpué y Villa Alemana, acabó con la detención de dos menores y un adulto, sospechosos de haber cometido el ataque.
La senadora Pérez se reunió con el jefe zonal de la PDI, Gilberto Loch, donde supo de la detención de los sospechosos. En la casa de uno de ellos se encontró una escopeta hechiza.


