Video de carabinero botando un carro avivó la polémica
Trabajan sin permiso y por eso viven arrancando. Al mes perdemos 3 ó 4 carritos, dicen.
Todos los días, a las 7 de la mañana, Jacqueline Pino se levanta a cocer kilos de damascos, que luego mete a la juguera para obtener la pulpa. El paso siguiente es envasar el mote y echar a hervir los huesillos, que la noche anterior dejó remojando. Hasta ahí todo es sencillo. El problema parte cuando llega con su carrito a la salida de la estación de metro Cal y Canto, cerca del Mapocho, para vender su producción.»La mitad del tiempo me la paso arrancando», dice Pinto. La última vez fue la tarde del 8 de diciembre cuando fue detenida por no tener el permiso municipal. «Le pedí a mi abuela (Isolina Montero, de 56 años) que fuera a cuidar el carro. Ahí llegaron tres carabineros y de la nada uno le dio vuelta el carro derramando todo el jugo al suelo», dice la joven, cuya situación fue grabada por unos transeúntes y subida a YouTube. Carabineros inició una investigación para sancionar a estos uniformados.
«Estas situaciones pasan todos los días», reclama la mujer. «Al mes perdemos 3 ó 4 carritos porque los carabineros se los llevan o los rompen. Incluso nos botan la mercadería al río Mapocho», asegura Carmen Pichipil, otra vendedora. Llevamos años pidiendo permisos, no queremos nada gratis», agrega Jaime Calderón.
La Municipalidad de Santiago explica que la ordenanza 59 no autoriza este tipo de venta en la vía pública para evitar la proliferación de carros que no cumplan con las disposiciones sanitarias, y sólo se ha autorizado a los habilitados para ello.
«Si bien los riesgos de la venta de mote con huesillos en la calle son menos complejos que otros productos, todos los carros sin autorización pueden provocar intoxicaciones por manipulación o contaminación», explicó José Gómez, de la Seremi de Salud.


