Anoche el monarca Juan Carlos agasajó a la comitiva en el Palacio Real de Madrid
Pelaron a Letizia por flaca y extraños moretones de Juan Carlos. Y el Presidente le tiró su tallita al rey.
El rey Juan Carlos es el primer rey de España que no vive en el Palacio Real de Madrid, desde su construcción, a mediados del siglo XVIII. Lo usa solo para carretear. Recibe a sus colegas monarcas del resto del mundo y a jefes de Estado, y los invita a apoteósicas cenas como la que anoche ofreció al Presidente Sebastián Piñera y su comitiva.El riguroso protocolo de la monarquía española demanda que los hombres vistan impecablemente de frac y las mujeres traje de gala. El Presidente y su mujer, Cecilia Morel, respetan la tradición y, ataviados como se debe, ingresan, tras los honores en la Plaza de la Armería, al salón de Teniers, para recibir el saludo o «pasamanos» de parte de su majestad, que los espera en compañía de la reina Sofia, su hijo el príncipe Felipe y la mujer de éste, la princesa Letizia.
La ceremonia de bienvenida es simple y breve. Piñera saluda con reverencia a la familia real y todos posan para las cámaras. El pelambre de la prensa chilena tras la cinta de seguridad es lo elegante que se ve Cecilia con su vestido plateado y lo extremadamente delgada que está la princesa Letizia, vestida de negro, manga corta y actitud de figura de cera. No mueve un músculo mientras dura toda la parafernalia de los saludos que continúa en el Salón del Trono, donde pasa el resto de la comitiva compuesta por parlamentarios y empresarios. Los medios españoles destacan sin embargo en primera plana unos extraños hematomas que luce el rey bajo sus ojos.
Los doce espejos tremendos con revestimientos dorados del salón reflejan cómo los senadores y diputados chilenos se congracian con la realeza española y se ponen en pose fotográfica. Extrañamente el saludo a la reina y la princesa es como si les fueran a besar la mano, con fuerza, pero sin hacerlo. Se ve raro. En el resto de los 300 invitados que siguen el rito se cuenta al presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, empresarios y militares.
De camino a la cena en el comedor real, que le lleva discurso del rey con brindis incluido, la Primera Dama se pone a chacharear por un minuto con la reina Sofía mientras Piñera se va derechito junto al monarca. Se interpreta nuestro himno nacional y don Juan Carlos, antes de invitar a empinar las copas, lee un par de hojas con puras alabanzas para Chile en materia económica, cultural y de liderazgo regional.
Piñera, que está sentado al lado de la reina, frente al monarca y a su mujer, Cecilia Morel, devuelve las loas. Al hablar sobre la conquista española de Chile revisa el párrafo de la Araucana más recitado, y palanquea al rey: «. La gente que lo habita es tan granada, tan altiva, gallarda y belicosa.», lanza y el monarca mete la cuchara, quiere completar la oración. «No se impaciente, rey», acomete Piñera entre risas compuestitas del salón, y termina la frase del poema.
Luego reescribe la historia; dice que en el año «2450» Pedro de Valdivia inició el viaje de conquista rumbo a nuestro país, y destaca el aporte de los españoles en Chile con detalle. Quedan fuera Maripepa Nieto y Azkargorta. Con la frase «Viva Chile, viva España», Piñera remata su discurso y a comer se ha dicho.
Cómo te quedó el ojoTema nacional para los medios españoles fue el moretón en el ojo que exhibió el rey al recibir a Piñera. La Casa Real dijo que se trató de un efecto de luz, pero las especulaciones fueron desde una cirugía de extracción de catarata, un derrame y hasta un golpe. En Internet se festinó. «Jugando con los nietos», «Doña Sofía lo pilló viendo páginas guarras y lo cascó» y «fue Letizia», fue lo más suave que se dijo.
Menú y música
Huevos, pescado y «Chile lindo»Huevos escalfados con pasta verde de entrada, lubina en papillote de fondo y suflé de chocolate con hilos de caramelo de postre. Ese fue el menú con el que los reyes agasajaron a Piñera y compañía. Explicado de boca del personal de protocolo de la casa real española suena bien bonito. En chileno la cosa sería como huevos, ni cocidos ni crudos con pescado al horno. Vino tinto, blanco y champaña complementan la mesa. Todo amenizado con sevillanas y música tradicional española en estilo clásico, además de un par de perlitas de la canción nacional: «Si vas para Chile» y «Chile lindo»


