Su abuelo Bartolomé cuenta que a los 13 años se desordenó
Ahora, con un hijo de un año y medio, la familia de la nueva princesa de 40 ó 20 asegura que está más madura y responsable.
El nombre de Dominique Gallego se asocia invariablemente a destape y sensualidad. Nadie, con una mínima dosis de televisión en los últimos cuatro años, podría ligarla a tranquilidad o a una imagen de niña buena y estudiosa. Bueno, casi nadie, porque para su abuelo, Bartolomé, por muchos años fue así.
El Tata Gallego tiene 84 años, usa audífono y habla muy pausado, con un marcado acento español -como el de Amaro Gómez-Pablos- que nunca perdió, pese a que llegó a Chile a los 28 años para trabajar en un molino, en Parral. Se vino solo desde su pueblo Villa Vieja, en Galicia, y su esposa Felicia Vidal lo siguió cinco años después junto a los dos hijos que ya tenían: Josefa y Bartolomé.
En Chile nació el tercero, Marco Antonio, y el abuelo vivió con él, su esposa, Diana Williams, y sus cuatro hijos, incluida la «Domi», hasta octubre del año pasado. Por eso el hombre puede hablar con autoridad de la joven que esta noche revolucionará a los machos de «40 ó 20» (ver página 31).
Bartolomé iba a buscar al colegio a Dominique. «Era muy amorosa, muy tranquila y le gustaba estudiar», cuenta el abuelo sobre los años en que todos vivían en Patronato. La infancia de la joven fue así hasta que se le produjo un Big Bang farandulero. «A los 13 años se empezó a desordenar y le empezó a gustar el baile. Cuando en la televisión ponían un disco ella se ponía a bailar con las primas. Cambió completamente», destaca. Dos años después, Dominique comenzó a trabajar como promotora y se olvidó del colegio. A los 16 se puso implantes de silicona y a los 17 entró al reality «Pelotón» (ver recuadro).
El abuelo recuerda que tras la metamorfosis «empezó a ir a discotecas y esas cosas. Como a los 17 años empezó a pololear, a lo mejor tuvo alguno uno antes, pero eso uno no lo sabe. Con esa misma edad llegó lo de Pelotón, los padres no querían que fuera y nosotros tampoco, porque era muy joven, eran cosas duras, pero bueno, era su decisión y eso es lo que le gusta aella. Toda la familia la apoya, porque ella quiere eso y bueno ¿qué vamos a hacer?», cuenta resignado Bartolomé.
Claro que en el reality encontró la fama, pero no el amor. Juan Pablo Alfonso, su ex compañero de programa, dice que «ella creía que estábamos chalados, que nos creíamos comandos».
El 2009, la vida de Dominique dio un nuevo giro: se fue al sur con su pololo Ernesto «Lolo» Elgueta, un empresario discothequero, y hace un año y medio tuvo a Martín. Pero la relación terminó y ella volvió a Santiago. En su casa, donde sus papás cuidan al niño, cuentan que la maternidad le produjo un nuevo cambio. «Está más responsable, es buena para jugar con el bebé y no lo malcría», aseguran. El abuelo coincide en eso y agrega «está más madura y se hizo más responsable».
El inolvidable topless en la duchaTenía 17 añosEl 2007, Dominique Gallego entró como una desconocida de 17 años a «Pelotón», pero bastó un movimiento en la ducha para convertirse en leyenda. La chiquilla, cero timidez, se sacó la parte de arriba del traje de baño y quedó en topless, dejando turnios a compañeritos y televidentes. Juan Pablo Alfonso estaba ahí y recuerda «nunca nos imaginamos que iba a quedar en topless. Fue tema dentro de la base, nosotros tratábamos de hacernos los locos, pero igual mirábamos un poquito. Ella era un poco arrebatada así que se entendía, pero que causó revuelo, lo causó».


