Los padres de Carey Mulligan se dedicaban a la hotelería y se trasladaban de un país a otro
Era como una cuento de hadas. Creo que tuve una infancia mágica, me siento muy bendecida, afirma ella.
Con sus padres dedicados a la hotelería, ella como actriz y casada con un músico, la vida de Carey Mulligan ha estado marcada por los hoteles hasta el día de hoy.
Su padre, Stephen, se dedicaba a la dirección de esos recintos. Su madre, Nano Booth, era profesora universitaria, pero la pareja se conoció cuando ambos trabajaban en un lugar de hospedaje.
¿Qué me puede contar sobre su familia, Carey?
«Mi madre es oriunda de Gales y mi padre de Liverpool, aunque su familia es originalmente de Irlanda. Mi abuela y abuelo maternos son profesores y mis bisabuelos, agricultores. Durante mi infancia pasé bastante tiempo en el campo. Mis padres partieron a vivir al extranjero durante su juventud, ya que ambos trabajaban en hotelería. A los 16 años mi papá partió a Berlín y mi mamá al Medio Oriente y se conocieron en Omán».
Entonces desde pequeña vivió en hoteles.
«Sí, yo creía que eso era lo normal, pero mirando hacia atrás fue como un cuento de hadas, me encantaba. Mi padre administraba hoteles, por lo que lo trasladaban de una ciudad a otra. Y hasta hoy día prefiero vivir en una comunidad rodeada de personas. En los hoteles estaban las mucamas, los que trabajaban en la cocina y en la recepción, el conserje. Todos ellos formaban parte de nuestra vida. Mi mamá me contó que cuando yo era muy pequeña y vivíamos en el Hotel Mayfair de Londres, las mucamas me colocaban en el carrito de la ropa acarreándome de una pieza a otra. Creo que tuve una infancia mágica, me siento muy bendecida».
¿En qué hoteles vivieron?
«En el Britannia de Londres, luego nos mudamos a Alemania al Hotel Intercontinental y al Hanover en Düsseldorf. Después vino el Forum en Londres y cuando yo era mayor, el Hotel Intercontinental de Viena. Yo estudiaba en un internado en Inglaterra, pero los fines de semana iba al hotel a ver a mi familia. Aún recuerdo caminar durante la Navidad en el invierno en Viena, algo realmente maravilloso».
¿Aún prefiere los hoteles?
«Estoy felizmente casada con un músico, tanto su trabajo como el mío requieren de muchos viajes, por lo que junto a nuestra prole nos trasladamos en patota. Continúo sintiéndome muy cómoda en un hotel, tal como si estuviera en casa. Lo importante para mí es estar rodeada de las personas que amo. Me encanta viajar y explorar lugares nuevos. Además, es fabuloso quedarse en un hotel donde no se tiene absolutamente ninguna responsabilidad. No se necesita pagar cuentas ni limpiar el refrigerador, jajajá o hacer una rutina aburrida. Se vive allí y se exploran los alrededores. Desde que cumplí los 18, jamás he vivido en el mismo lugar por más de 6 meses seguidos, a excepción de Nueva York con Maestro , porque nos tomó mucho tiempo la preparación y el rodaje».
¿Que más puede decir respecto a su marido?
«Marcus es integrante del grupo Mumford and Sons. Éramos amigos desde chicos y nos volvimos a encontrar cuando fui a uno de sus conciertos en Nashville, en 2012. A los pocos meses nos comprometimos y ya tenemos tres hijos: Evelyn de 7, Wilfred de 5 y un bebé».
¿Cómo se arreglan con su marido si él tiene una gira y simultáneamente usted está filmando una película?
«Hasta ahora hemos tenido suerte, porque los 3 niños son pequeños y nos arreglamos para no trabajar al mismo tiempo».
¿Qué hace cuando no trabaja?
«Me quedo en casa con mis hijos y una vez al año acepto hacer un filme. Tengo una suerte increíble de poder dedicarme a ambas cosas, porque la mayoría de las mujeres no tienen esa posibilidad».


