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Autor de la Foto: Sergio Collao
Título/Pie de foto: Bambrick está en Chile dictando talleres para directores: ayer estuvo en un colegio de Pudahuel.
«Dejen que los alumnos escriban más», subraya gurú mundial de la educación de visita en Chile
Paul Bambrick-Santoyo sugiere poner las fichas en los directores de las escuelas.
Banyeliz Muñoz A.
1.- Evalúelos cada clase
Paul Bambrick-Santoyo dice que una técnica infalible para saber si el alumno efectivamente aprendió algo en clases es que el profesor lo evalúe a diario. «Hay que observar el aprendizaje de cada chico. ¿Cómo? Mediante una evaluación que responda por escrito al término de la clase. La idea es que en cinco minutos los profesores hagan una prueba muy pequeña y observen cuántos alumnos realmente aprendieron. Así podrá tener una guía de cómo hacer su clase, pues ya sabrá cuáles son las debilidades de cada estudiante y también cómo apoyarlos», precisa.
2.- Muestre liderazgo
«El profesor debe ser un guía para el alumno. Debe presentarse frente a los estudiantes con buena postura y darles entender que la sala de clases es un templo de enseñanza . La meta es que los chicos entren al salón y asuman que es tiempo de educarse. Para conseguir respeto, el académico debe saber proyectar su voz y demostrar quién es la autoridad. Este consejo es para el profesor nuevo: los más experimentados ya saben cómo proyectar su autoridad».
3.- Gane su confianza
Otra técnica que no falla es la cordialidad: «Salude personalmente a cada alumno cuando entre a la sala; póngase en la puerta y dé la mano a cada uno. Salúdelos por su nombre; así ganará su confianza y conseguirá que el chico lo vea como parte de su familia», acota.
4.- Promueva la reflexión
«El profesor no puede hablar toda la clase: los estudiantes también deben participar. Por ejemplo, si muestras algo en el pizarrón, intenta que ellos reflexionen, debatan y conversen. La idea es que los estudiantes estimulen su pensamiento, algo que va mucho más allá de escuchar hablar al profesor».
5.- Hágalos escribir
«Si un estudiante no puede escribir o expresar una idea a través de un ensayo o un párrafo, es que no ha entendido la materia o no lo ha dominado. No es suficiente que contesten en voz alta una pregunta del profesor: en el texto escrito uno puede observar si el alumno realmente lo ha entendido. Si hablas sobre la novela que acaba de leer el estudiante, esa conversación te puede parecer sensacional, pero no significa que todo el mundo haya aprendido algo. Sólo cuando escriban se puede saber si realmente entendieron. Dejen que los alumnos escriban más», cierra Bambrick-Santoyo.
Los profes también aprenden
Bambrick-Santoyo es director ejecutivo de las Uncommon Schools de Newark, Nueva Jersey, red de colegios pública-privada que ha logrado excelentes resultados académicos con alumnos vulnerables. También ha entrenado a más de 10 mil directores de colegios en todo el mundo. ¿Su clave? La educación continua de los profesores: es decir, que el director haga reuniones periódicas con los docentes y los retroalimente para lograr mejores resultados en sus alumnos. ¿Su meta? Más chicos titulados de las universidades. «En las escuelas típicas de Estados Unidos, de 100 alumnos que entran a la enseñanza media solo dos logran sacar la licenciatura. De las escuelas nuestras, en tanto, el 65% está titulándose», detalla.
¿Qué nos falta en Chile?
«En Chile hay escuelas de excelencia que están trabajando muy bien, pero la clave es que todas estén al mismo nivel. Se podrían crear institutos donde los directores aprendan cómo hacer funcionar la escuela y así lograr buenos resultados», sugiere Bambrick. El experto se encuentra en nuestro país dictando diversos talleres para directores de colegios. Los interesados pueden participar en el seminario «No hay excusas», que se realizará mañana viernes en el Centro de Extensión UC. Más información en www.nohayexcusas.cl.


