Universidad San Sebastián evaluó el grado de dificultad de distintos deportistas
Cada atleta con patología visual debió ser evaluado por especialistas en oftalmología antes de ser parte de Santiago 2023. Fueron 59 los deportistas que pasaron por el Centro de Salud de la Universidad San Sebastián, quienes fueron analizados mediante pruebas de estructura, agudeza y campo visual para ver en qué categoría están aptos para competir en los Juegos Parapanamericanos.
«Hicimos el examen de campo visual, que se realiza de dos maneras: una que es computarizada, y que evalúa la sensibilidad retinal, y otra manual tipo Goldman para delimitar la cantidad de campo visual que tienen. Estos exámenes, junto a la agudeza visual, son primordiales para determinar si son categoría B1, B2 o B3. También se hicieron los procedimientos clínicos generales, que es el de autorrefractometría, el cual evalúa un aproximado de la potencia que tiene el vicio de refracción del deportista, o sea, si tiene miopía, hipermetropía o astigmatismo y en qué grado», sostiene Julie Gajardo, académica de tecnología médica mención oftalmología de la USS.
La iniciativa se desarrolló gracias a un proyecto de vinculación con el medio que ejecuta la casa de estudios e involucró otras áreas como medicina, kinesiología, nutrición y terapia ocupacional. Asistieron delegaciones de Estados Unidos, Canadá, Chile, Perú, Brasil, Venezuela y Colombia, y contó con oftalmólogos provenientes de Malasia y Malawi, España y Brasil, enviados por el Comité Paralímpico Internacional.
Los equipos profesionales realizaron sus procedimientos médicos distribuidos en seis boxes con una lámpara de hendidura o biomicroscopio que les permitió a los médicos oftalmólogos visualizar la estructura interna y externa del ojo. La agudeza visual se aplicó con optotipos especiales como letras o figuras que se muestran a diferentes distancias y que son para baja visión. Tienen una forma de medición que es logarítmica (Logmar) y luego de esto viene la clasificación.
«Una persona normal tiene una agudeza visual del 100% y su campo visual es de 130° de diámetro monocular y, cuando ocupamos los dos ojos, ese campo visual se amplía. En este caso la categoría se basa en el ojo de mejor visión y la categoría B1 indica que tiene una equivalencia a 0,002% de visión. Es súper baja visión o casi nula. En la B2 se les califica por calidad de visión o campo de visión. Su calidad de agudeza visual puede estar entre el rango de 0,002% hasta 0,03% de visión o un campo visual menor a un 10° de diámetro. Y la categoría B3 va de 0,04% a 0,1% de visión y un campo visual menor a 40° de diámetro», agrega Julien Gajardo.
La académica explica que una vez determinada la estructura anatómica y la funcionalidad de sus ojos, se determinó en qué categoría de su deporte pueden participar. «Teniendo definido esto y si cumplen con ser B1, B2 o B3 ya son elegibles, y quienes no la cumplen no pueden participar en estos Parapanamericanos. Acudieron deportistas que competirán en el judo, natación, fútbol ciego, goalball y atletismo, en pruebas como lanzamiento de bala, salto y velocidad, entre otras disciplinas», dice.


